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Biografía
Eugenio Montale nació en Génova
en 1896. En 1917 es llamado a las filas y
conoce allí a Sergio Solmi, y en 1919
a Camilo Sbarbaro... |
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Las
Tres perspectivas
Imposible reducir desde el análisis
un texto sólo los efectos de sentido,
de estructura, porque se provocaría
con ello la resistencia de una escritura... |
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Literatura
- Referencia
La lectura de la poética de Eugenio
Montale nos acerca al hombre en crisis de
esta segunda mitad de siglo, a través
de un hacedor de cuya sensibilidad permitió
frecuentar a los grandes poetas antiguos.... |
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Lenguaje
- Sentido
Montale corporiza en palabras el testamento
de una generación desencantada que
muestra la fractura entre historia y sociedad,
entre vida e historia, enttre ideal y desilusión...
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Los enunciados Yo Hablo, Yo Miento que propone Foucault
en un artículo sobre Blanchot, permiten reposicionar
los aspectos que tienen que ver con el sujeto que se hace
cargo del discurso, y en este caso abrirá el análisis
de la actitud de Montale con respecto al uso que hace del
lenguaje en su poesía.
El tema estaría en el referente, Yo Hablo, que está
vacío. Dispersión del lenguaje en su puro ser,
desaparición del lenguaje pues ya no hay un sujeto
que se haga cargo del discurso, y en el espacio del vacío
se originaría la ficción.
Si el lenguaje no tiene lugar más que en la soberanía
del Hablo, nada puede limitar que elija el interlocutor, ni
la verdad que dice, ni los valores, ni los sistemas representativos.
No es ya discurso y comunicación sino representación,
exposición del lenguaje en su pura exterioridad desplegada.
El sujeto que habla no es más responsable del discurso
que lo sostiene, afirma y juzga, sino la inexistencia en el
vacío del cual resulta la expansión infinita
del lenguaje. El lenguaje se despliega, aparece su ser puro,
y desaparece el sujeto, responsable de esa palabra.
El lenguaje se libera del modo del ser discurso, y la palabra
literaria se desarrolla a partir de ella misma formando una
red en la que cada punto está situado respecto a todos
los demás, en un espacio que a su vez los aloja y los
separa. La literatura no es lenguaje pareciéndose,
asemejándose a sí mismo: es lenguaje poniéndose
lo más lejos posible de sí , y esta claridad
revela una distancia, una dispersión antes que un repliegue.
El sujeto de la literatura, lo que habla en ella y de lo que
habla, no sería tanto el lenguaje como el vacío
donde encuentra su espacio cuando se enuncia en la desnudez
del Hablo. En el terreno de los pronombres el logro de la
literatura es el borramiento de la primera persona, del individuo
de la experiencia empírica, y alcanza la encarnación
de todos los lenguajes, la suma de todos los discursos .Justamente
la separación que se establece entre Ungaretti y Montale
es el crecimiento que logra el poeta genovés al perder
el acercamiento al recuerdo personal al que tantas veces recurre
Ungaretti.; sin embargo Montale se zambulle en la última
etapa en un diálogo conmovedor con sus recuerdos depositados
en los objetos que pertenecieron a los fantasmas vivos que
pueblan su vida, y consuelan su decepción.
Ungaretti elabora una poesía como un diario traumático,
apaciguado en la palabra como espacio abierto a diferencia
de Montale que soporta la lectura en tercera persona, encaminado
hacia al ideal de la impersonalidad. Empero toda literatura
es definitivamente autobiográfica, y tampoco pudo Montale
eximirse de la condición del sentimiento, esa emoción
fisiólogica al decir de Borges. Sentimiento de la soledad,
de la angustia, de la inutilidad, del carácter misterioso
del Universo, del tiempo. Esto trasciende toda labor ficcional
pues el escritor al escribir, se escucha, y el libro, los
poemas no son de esta manera espejo del mundo sino algo agregado
al mundo. La escritura está hecha de deformaciones
y mutilaciones del pensamiento, y la forma le permite que
exista un sentido que a veces lo crea. La poesía, las
palabras, las cadencias, el mínimo matiz está
otorgado por el sentimiento que apoyó al pensamiento.
Al respecto aclara Foucault en La experiencia del afuera,
obra consultada asiduamente para este trabajo:
"Todo discurso reflexivo arriesga reconducir la experiencia
del afuera a la dimensión de la interioridad, tiende
irrefutablemente a repatriarla del lado de la conciencia,
a desarrollarla en una descripción vivida donde todo
el afuera estaría bosquejado como la experiencia
del cuerpo en el espacio, en los límites, en la presencia
imborrable del otro. El vocabulario de la ficción
no es confiable en el espesor de las imágenes; alguna
vez en la sola transparencia de las figuras más neutras
o más osadas arriesga depositar significaciones preconcebidas
que bajo las especies de un afuera imaginado, tejen de nuevo
la vieja trama de la interioridad."
Montale construye un sujeto reconstruyendo el recuerdo a
través de su poética, y obtiene una identidad
presente a través de las diferentes etapas de su obra,
que abre el mundo de las divergencias y que lo muestra como
un solo cuerpo y varias personas.
El sujeto se escinde permanentemente, y ahí aparecen
los imprevistos, las interrupciones, las dudas.
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