Biografía
Cenizas de Gramsci
La obra como discurso político
La lengua usada hoy según Piier Paolo Pasolini
Panorama político y social de Italia después de la guerra
Pier Paolo Pasolini Poeta: Su vida, su obra poética
Pier Paolo Pasolini Dramaturgo:
La escritura del Horror en Affabulazione
Su obra como dramaturgo
Pier Paolo Pasolini Periodista:
Acción y palabra
El discurso político: polémica y denuncia
El rol intelectual del periodista

Cenizas de Gramsci
De Pier Paolo Pasolini - Prólogo y traducción Elena Tardonato Faliere

Prólogo

El tiempo que ha transcurrido desde la muerte de Pier Paolo Pasolini, el -2 de noviembre de 1975- no ha borrado su palabra y permanece su desesperada vitalidad que continúa interrogándonos acerca de nuestra responsabilidad civil, cultural y personal en un mundo de consumismo organizado.

Al hablar de marginados, no podemos exceptuar la figura de este poeta. Como hombre de muy pocos recursos conoce al marginado como sociedad alternativa y revolucionaria, como portadora de un mensaje de humildad y pobreza que contraponía frente a lo hedonístico de la sociedad burguesa. Su comunismo se transforma en romanticismo y pasa a la poesía civil no triunfal ni celebratoria, y como narrador en una vocación asumida prepotentemente en utópica renovación social.

Había ocurrido el boom, la explosión del consumo, y esos humildes se enrolaron en las filas burguesas. Desde ese momento no habló más de los humildes sino desde sí mismo en una crítica violenta:
Vi odio, y no olvidemos a Ettore di Mamma Roma, un joven perdido en la fama de esta nueva sociedad indiferente e inmensa.
Mártir apasionado, fue censor, crítico agudo con análisis lúcido del presente y añoranza de una mitología originaria, con notable eficacia comunicativa. Se lo consideró polemista, observador irritante, perturbador, provocador, radar. Sentía responsabilidad como intelectual y político y juzgó la costumbre de vivir cotidianamente.

Su obra es una confesión autobiográfica en la que interviene el capitalismo como un proceso de deshumanización, de destrucción de la tradición. Quiere recuperar el mito y aislado ,sufrió la soledad de ser distinto en todos los aspectos, urgido de idealismo civil

Pasolini denunció el cambio antropológico ocurrido en Italia en los años de la postguerra, cambio que hablaba de modificación de hábitos después que el boom económico había transformado su tradición por el consumismo, por el hedonismo, por la satisfacción inmediata, por la música extranjera impuesta por los mercados, por la droga, como ocurre con el personaje de Mamma Roma. Esta toma de posición fue radical si consideramos que durante este período esta denuncia no se dirigía sólo a los hijos de burgueses sino a los nuevos fascistas.

Su despiadada requisitoria abrazaba también al subproletariado romano. Los jóvenes de este microcosmos inocente y primitivo que poblaron sus películas, Accatone, Mamma Roma, su narrativa ,Vita Violenta, Raggazzi di Vita, conformando el idilio de la corrupción, habían crecido alimentados por el odio, la impotencia y el vicio. Trágico descubrimiento que le mostraba que ese mundo tan amado, comprendido y defendido estaba en un estado de gradual e irreversible agonía.

Especie de Rimbaud italiano, nació en 1922 en Bolonia, en el mismo año que Mussolini marchara sobre Roma. Sufrió la guerra y fue antifascista y comunista, luego renegado. La madre era de profunda vena católica, y su padre militar y fascista, muy similar en muchos aspectos al padre de Kafka.
En Friuli lucha contra los latinfundistas, y escribe Poesie friulane y es expulsado de la docencia por un escándalo. En 1950 llega a Roma donde conoce la mayor pobreza; allí publica Ragazzi di vita, Una vita violenta y Ceneri di Gramsci. En Roma participa en el guión de Las Noches de Cabiria con Fellini, y en un filme con Bertolucci.

En 1961 después de la publicación de Poesia in forma di rosa, fue proyectado en la Muestra Internacional de cine de Venecia, Accatone, su opera prima, arte al que llegaba después de haber colaborado con Fellini en Notti di Cabiria, que mostraba una continuidad de inspiración, y la muerte llegaba para Accattone como para Héctor de Mamma Roma, como para Stracci de Ricotta presagiando la desaparición de otra civilización fagocitada por la expansión de la sociedad de consumo.

En 1964 El Evangelio según San Mateo le permite el paso hacia un mundo más mítico y alegórico, y ofrece entonces Edipo Rey en el que se produce el castigo casi deico que implica su trilogía El Decamerón, Los Cuentos de Canterbury y Las mil y una noches que constituyen la exaltación de un mundo anterior al pecado, de un pasado casi mágico en el que la inocencia era todavía un canto al cuerpo.Pero P. volvió a sumergirse en los horrores del siglo XX ejemplificando en Saló el fascismo , trasladando allí los relatos perversos del marqués de Sade a un castillo del norte de Italia durante la efímera república de Saló donde concluyera el régimen de Mussolini, alegato en el que mostró como el sexo se constituía en un instrumento de opresión. Durante 20 años dominó la escena cultural, literaria y cinematográfica italiana.

Evidentemente su obra ofrece en un primer momento el análisis sobre la pluralidad de los fenómenos mientras que en una segunda etapa ofrece una visión sintética y seleccionadora de la ideología y los hechos. A esta segunda instancia pertenecen los escritos periodísticos , hilvanados como siempre con prosa lúcida y dura, sin adornos que se mueven por esquemas, enumeraciones, contrastes, paralelos y simetrías en humilde libertad estilística.
En los años 60 aparecen nuevas perspectivas filosófico literarias como el estructuralismo, la fenomenología que circulaban por Italia cambiando drásticamente el panorama cultural post-bélico.

La crisis del neorealismo empujaba a los intelectuales italianos a experimentar nuevas poéticas y nuevos lenguajes a las que no permaneció ajeno Pasolini; sin embargo sostuvo su anclaje en la realidad, convencido del rol fundamental que los intelectuales podían y debían tener en la sociedad en contradicción permanente entre su actitud postmodernista de quien reconoce no tener lugar en la Historia, y su combate por ocuparlo reclamando los valores que otrora sostuvieran a su pueblo y a su país. Durante ese mismo decenio había comenzado a producirse el fenómeno que Pasolini denunciara como ardid de la sociedad capitalista para lograr elevar el concepto de productividad sobre los valores tradicionales. La antigua religión daba paso a una fe en el consumo y el placer era confundido con una liberación sexual impuesta por el mercado. De esta manera el hombre-masa era organizado para producir, consumir y hedonizar su vida como objeto también de consumo: "Han abjurado de su propio modelo cultural, y el nuevo modelo que intentan imitar no preve ni el alfabetismo ni la rusticidad.", rescatando en la cultura la pureza del pueblo campesino. Participa entonces en el periodismo.

El intenso deseo de renovación lo llevó al cine considerado como el medio de comunicación más inmediato y eficaz para dialogar con los jóvenes; era también la manera de resistir a la cámara televisiva No obstante estaba obligado a vivir en una realidad hostil, por su "insoportable actitud personal de aceptar la fuga, la renuncia y la indisponibilidad"; rechazó entonces el camino del aislamiento y del silencio para elegir aquel del compromiso y de la desmitificación, y para que su voz alcanzara un mayor público escogió la vía periodística ya que la poética o la narrativa era insuficiente para aquella juventud que ya casi no leía. Publica entonces convencidos y convincentes artículos editados posteriormente como Las Bellas Banderas, Cartas Luteranas, Los Escritos Corsarios y otros que aparecieron en el Corriere della Sera.

La aparente contradicción de publicar en disímiles órganos periodísticos adquiere coherencia porque aquella Italia con diferentes condiciones histórico- culturales , obligaba a que el intelectual empleara una nueva estrategia, asumiera un distinto rol para no permanecer como una voz no escuchada. Ataca así desde lo interno a la sociedad utilizando sus mismas armas. Pasolini acepta el desafío del poder, de ese mismo poder que lo había marginado, procesado --sufrió 35 juicios-, recurriendo a aquellos mismos medios con los que la sociedad de consumo había fundado su consentimiento: la prensa, la televisión y el cine. Así arremete: "Por cierto la destrucción es aún más grave porque no encontramos restos de casas y monumentos sino de valores, valores humanos y lo que más importa, populares".

Estas líneas son de un artículo de 1975 pero las polémicas, las acusaciones, las discusiones entorno a él ya habían surgido cuando amonestara Contra los cabellos largos a los jóvenes por un estilo que para él no significaban libertad alguna sino simplemente moda, como la de los jeans, como la del amor libre, como la de la peligrosa comodidad. Era la pérdida de identidad que denunciaba a un pueblo que había ensordecido por el benessere, que empeñaba su futuro por las cuotas de una heladera o del aire acondicionado. Mostraba la fuerza de su corrosiva provocación señalando con dedo inquisitorio al mundo juvenil, y también a la ambigua y retrograda ideología.

Pasolini se daba cuenta de que el Poder lejos de escandalizarse había terminado por absorber a estos jóvenes. y aparece allí con nitidez su reflexión acerca de la homologación cultural y social debida a la fuerza del poder. Señala: "El ciclo se ha cumplido: El poder ha absorbido la oposición y la ha hecho propia: con diabólica habilidad la ha convertido en una moda que si bien no puede llamarse fascista en el sentido clásico de la palabra, es sin embargo de una extrema derecha real (...)Las máscaras que adoptan(...)recrean lo que ellos verbalmente han condenado siempre. Han aparecido las viejas caras de curas, de oficiales, de empleados serviles,...El aislamiento en que se han encerrado como en un ghetto reservado a la juventud, los ha mantenido alejados de su insuprimible realidad histórica, y esto ha implicado fatalmente un retroceso".

En Desafío a los dirigentes de la TV de 1973 aparece la más despiadada radiografía de los males de la sociedad italiana de aquellos años en la que denunciaba la muerte del mundo preindustrial con sus culturas regionales por el advenimiento de una nueva sociedad consumística y hedonística que imponía por los medios de comunicación , valores efímeros: "El Fascismo no ha podido limar el alma del pueblo italiano, el nuevo Fascismo no sólo lo ha limado sino que lo ha herido, violado, embrutecido para siempre"

Se iniciaba así el áspero y despiadado debate sobre "el cambio antropológico del pueblo italiano" concretado en Los italianos no son más aquellos ,artículo que naciera como reflexión sobre el significado político y social de la victoria del NO al referendum sobre el divorcio.
Concluye que ya no se perciben diferencias entre un ciudadano fascista o un antifascista, ya que son cultural , psicológica y físicamente confundibles.

Por supuesto la izquierda arremetió contra este genial creador, pero sólo lo lastimó el rechazo de Italo Calvino quien entendió que Pasolini defendiendo valores ya declinados, añoraba en el supuesto crecimiento de esta nueva Italia, la pequeña Italia: "que los otros hayan pretendido no entenderme, lo entiendo, y es natural. pero me maravillo que tú no hayas querido entender .¿añorar la "italiecita"? entonces no has leído uno solo de mis versos, no has leído una sola línea de mis novelas, no has visto ninguno de mis films, no sabes nada de mí!.la pequeña italia es pequeño burguesa, fascista, democristiana; es provincial y permanece al margen de la historia: su cultura es un humanismo escolástico formal y vulgar. quieres que añore esto?".

Agregaba en otro artículo siempre respondiendo a Italo Calvino "ninguno de los jóvenes ha nacido para ser fascista(...) Es una forma atroz de desesperación y neurosis que empuja a un joven a semejante elección, y quizás hubiera bastado una pequeña experiencia en su vida, un simple encuentro para que su destino fuera distinto"
Pero el papel de provocador, de perturbador de la pública quietud, Pasolini lo asumió especialmente desde un escenario de excepción: las páginas del Corriere della Sera, el cuotidiano de la burguesía milanesa el cual, recibiendo a Pasolini como huésped, violaba por primera vez la moderación de la clase media italiana de quien había sido el interprete tradicional.

Pasolini, aislado en su propia polémica soledad, galvanizó por oposición, a todos los intelectuales italianos mostrando obstinadamente su propia incompatibilidad cultural y sicológica con el presente y su propia irreductibilidad al rol de intelectual tradicional. De aquellas páginas surge una estación de encendidos debates. Moravia, el mencionado Calvino, Sciascia, Eco, Ginsburg, todos se ven obligados a descender a la arena y cotejarse. Tres son las batallas fundamentales del Pasolini de aquellos años, tres los terrenos de enfrentamiento:
*El rechazo de la « mutación antropológica italiana» y la denuncia de la conversión de la histórica oposición entre fascismo y antifascismo hacia el «común valor del consumo y de la consiguiente tolerancia modernística de tipo americano»;

*La postura a favor de la vida que lo oponía al amplio frente progresista comprometido, por toda Italia, en defensa de la ley de reglamentación del aborto. En esta ocasión, denunció la libertad heterosexual brindada por el nuevo fascismo/consumismo, portadora de una intolerancia aún más agresiva hacia las desviaciones sexuales e invitaba a los Italianos para que discutieran sobre las diferentes formas de copular antes que sobre las consecuencias de las prácticas sexuales;
*La polémica contra la clase dirigente de aquel período- la Democracia Cristiana- culpable de haber traicionado la cultura y el humanismo de un país. Un país donde había una vez «las luciérnagas y en donde ahora las luciérnagas han desaparecido", donde la civilización campesina y paleoindustrial ha sido sustituida por una civilización que unifica el país a través de idioma, gustos y consumos, pero lo degrada culturalmente y lo traumatiza».

En esta última fase Pasolini viste el hábito del poeta apocalíptico, predice la decadencia de la sociedad política y civil italiana, lanza gritos de alarma y de personal dolor, invoca la abolición de la televisión y de la escuela obligatoria, invita a la política activa, participa con escandalosa pasión. La persuasiva y masiva televisión italiana impuso un modelo no descripto sino actuado por héroes y heroínas condicionando sobre modelos falsos una identidad que quedaba escondida junto a la alegría sepultada por el pudor de lo que consideraban inferior: su pequeña y gran cultura
En una de sus intervenciones orales explicaba que su intención era aclarar la diferencia entre progreso y desarrollo para poder tomar conciencia de esta disociación y para que ambos términos coincidieran.

Esa escisión le hizo adoptar la prensa como púlpito y hablar contra el aborto que era un inicio o un punto de llegada hacia la indiferencia de la vida humana, gestada en un momento de inconsciencia de la libertad sexual. Por eso también se le escuchó imprecar contra los actos terroristas que apostrofaba como actos criminales, y contra el partido democristiano que entonces gobernaba Italia en un artículo titulado "El vacío del poder en Italia" en el que señalaba que ese gobierno había logrado aquello que no había alcanzado el fascismo- período en el que el comportamiento estaba disociado de la conciencia-, porque ahora la conciencia está deformada. por los bienes superfluos, que se transformaron en un hecho de corrupción.

Estos artículos lo llevaron al aislamiento y su indómito coraje de presentar batallla, el deseo de sacudir, de golpear sobre aquellos puntos que le parecían evidencias de un cambio horrendo y radical del modo de pensar o de vivir del pueblo italiano, encontraron sólo el silencio, o peor aún la indiferencia. También la desilusión le llegó por la insensibilidad de las nuevas generaciones, la de los proletarios, de los marginados que habían asumido como modelos a los hijos de la burguesía acomodada. Habló luego de la criminalidad en Italia.

Su desesperación, el lamento por la muerte de una sociedad decrépita fue mostrada en Saló o 120 jornadas de Sodoma, en la que ya no se podía distinguir la víctimas de los victimarios ni la pureza de la vulgaridad, un film que mostraba, que denunciaba al hombre convertido en calidad de cosa. A distancia de veinte años, la figura de P.P.P. es aún provocatoria y sigue suscitando discusiones conservando la capacidad de escandalizarnos.

Pier Paolo Pasolini ha sido el incómodo testigo del paso de una Italia campesina a una Italia capitalista. Nostálgico y apasionado defensor de la Italia de los mil dialectos y de las mil culturas, de la Italia del campo, de la vida parroquial, de los partidos de balompié improvisados por doquiera, él observaba con lúcida inteligencia las contradicciones de un bienestar explosivo que, como un rodillo apisonador, iba aplastando toda diversidad, nivelando toda distinción, «omologando», como solía repetir, toda individualidad cultural. Por eso eligió un lenguaje que distorsionara la lengua común, y se expresó con formas profanadoras, agresivas, escandalosas.

Cada salida editorial de Pasolini lograba encender polémicas y debates que se alimentaban, además, por las denuncias por ofensa a la moral pública. La muerte brutal detuvo uno de sus momentos de más intensa actividad, cuando acariciaba la idea de otro film. Por cierto que en aquella fría alba de noviembre no moría solamente un poeta, un escritor , un director pero se obligaba al silencio a una de las voces más límpidas, plenas de coraje y discutidas de la Italia contemporánea, una voz contradictoria, polémica hasta la exasperación, con sus inevitables errores de valoración pero al mismo tiempo una presencia viva, estimulante, inteligente. Con Pasolini desaparecía uno de los últimos descendientes de una clase intelectual deseosa de medirse con la realidad político-social de ese momento animado como estaba por una recóndita, y antigua responsabilidad.

Pasolini fue el poeta de la calle de la noche, el poeta de los caminos tortuosos, inventor de un lenguaje de ambigüedades y mistificaciones y por ello cantó a la muerte: "Vengo de tí y vuelvo a tí/sentimiento nacido con la luz, con el calor/ bautizado cuando el vagido era alegría/......tú me aislas/ me das la certeza de la vida/ sólo en la hoguera juego la carta del fuego............"

El fenómeno expresivo de Pasolini es absolutamente nuevo en la cultura occidental : su itinerario pansemiológico a través de su muerte buscada , organizada y profetizada es un lenguaje mudo de acción. No en vano había escrito: "Libertad. Después de pensarlo he comprendido que esta palabra no significa en el fondo más que la libertad de elegir la muerte, pues la muerte verdadera reside en no poder comunicar; la muerte es no ser comprendidos."

Llegamos al acmé de la tragedia en el momento en que la muerte llega a consentir la catarsis colectiva para todo el mundo intelectual italiano quien, a través del luto, paga el sentido de culpa de haber percibido a Pasolini, de todas maneras y en más de un sentido, como a un diferente.
A distancia de veinte años, sus textos literarios aparecen densos de razonamientos mas muy avaros de imágenes. En cambio su figura de intelectual no deja de aparecer emblemática. En una Italia en donde el periodismo se uniforma cada día más sobre temas genéricos y aburridos, una Italia donde los intelectuales vuelven a encerrarse en el jardín de la literatura, la desesperada vitalidad de Pasolini hace falta

Su teatro de connotaciones clásicas, retoma el tema de la angustia frente a una juventud que absorbe valores pisoteados y superados frente a una vida de consumo . Luego llegó Petróleo su póstuma, monumental e inconclusa novela que llamó su "cruel testamento", y en la que no participa el concepto moderno del término sino que está ligado a la antigua alquimia.
Loca santidad a la manera de Artaud, fue capaz de inmolarse con tal de que su voz se escuchara. Trashumanar es el término con que se designa en el paraíso lo inefable de la ascesis mística; Organizar es evidentemente su reverso paródico. Pasolini comentó justamente a propósito de uno de sus últimos libros de poemas: Trasumanar e Organizzar "Yo no creo en las dialécticas ni en las contradicciones sino en las puras oposiciones. No pretendo transcribir aquí en forma poética lo inefable que sólo la vida nos permite vivir y aprehender. Además no siendo yo mismo ni un místico ni un santo, no tengo la menor experiencia de lo que pueda ser el éxtasis. pero me siento cada vez más fascinado por la alianza ejemplar que pudieron realizar los santos más grandes como San Pablo entre la vida activa y la vida contemplativa. Y en esta doble faz de lo humano, en esta doble aspiración de lo imaginario por encarnarse y replegarse, me esfuerzo por captarlo a través de estas notas arrancadas a mi vida diaria y a la historia."

Alberto Moravia su gran amigo, explica el crimen de Pasolini como concretado por un ejecutor pero condenado a esa muerte previamente por la burguesía que no soportó ser fustigada por un transgresor de las normas morales de esa clase.
Pasolini sabía que provocaba el escándalo dentro de la burguesía, clase que concibió uno de los movimientos más importantes del conservadorismo: el fascismo. Cuestionador permanente de la sociedad de consumo, acérrimo enemigo de la hipocresía, homosexual confeso, marxista, católico anatemizado por el PC y por la Iglesia católica fue un poeta en el profundo sentido del término porque fue creador responsable desde su lugar político en el mundo. Como él mismo se definiera "una fuerza del pasado" y, "más moderno que cualquier moderno". Nos queda su esperanza pues auspició: "Serán los poetas un día, in un futuro aprile, quienes salvarán el mundo"