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El tiempo que ha transcurrido desde la muerte de Pier Paolo
Pasolini, el -2 de noviembre de 1975- no ha borrado su palabra
y permanece su desesperada vitalidad que continúa interrogándonos
acerca de nuestra responsabilidad civil, cultural y personal
en un mundo de consumismo organizado.
Al hablar de marginados, no podemos exceptuar la figura de
este poeta. Como hombre de muy pocos recursos conoce al marginado
como sociedad alternativa y revolucionaria, como portadora
de un mensaje de humildad y pobreza que contraponía
frente a lo hedonístico de la sociedad burguesa. Su
comunismo se transforma en romanticismo y pasa a la poesía
civil no triunfal ni celebratoria, y como narrador en una
vocación asumida prepotentemente en utópica
renovación social.
Había ocurrido el boom, la explosión del consumo,
y esos humildes se enrolaron en las filas burguesas. Desde
ese momento no habló más de los humildes sino
desde sí mismo en una crítica violenta:
Vi odio, y no olvidemos a Ettore di Mamma Roma, un joven perdido
en la fama de esta nueva sociedad indiferente e inmensa.
Mártir apasionado, fue censor, crítico agudo
con análisis lúcido del presente y añoranza
de una mitología originaria, con notable eficacia comunicativa.
Se lo consideró polemista, observador irritante, perturbador,
provocador, radar. Sentía responsabilidad como intelectual
y político y juzgó la costumbre de vivir cotidianamente.
Su obra es una confesión autobiográfica en
la que interviene el capitalismo como un proceso de deshumanización,
de destrucción de la tradición. Quiere recuperar
el mito y aislado ,sufrió la soledad de ser distinto
en todos los aspectos, urgido de idealismo civil
Pasolini denunció el cambio antropológico ocurrido
en Italia en los años de la postguerra, cambio que
hablaba de modificación de hábitos después
que el boom económico había transformado su
tradición por el consumismo, por el hedonismo, por
la satisfacción inmediata, por la música extranjera
impuesta por los mercados, por la droga, como ocurre con el
personaje de Mamma Roma. Esta toma de posición fue
radical si consideramos que durante este período esta
denuncia no se dirigía sólo a los hijos de burgueses
sino a los nuevos fascistas.
Su despiadada requisitoria abrazaba también al subproletariado
romano. Los jóvenes de este microcosmos inocente y
primitivo que poblaron sus películas, Accatone, Mamma
Roma, su narrativa ,Vita Violenta, Raggazzi di Vita, conformando
el idilio de la corrupción, habían crecido alimentados
por el odio, la impotencia y el vicio. Trágico descubrimiento
que le mostraba que ese mundo tan amado, comprendido y defendido
estaba en un estado de gradual e irreversible agonía.
Especie de Rimbaud italiano, nació en 1922 en Bolonia,
en el mismo año que Mussolini marchara sobre Roma.
Sufrió la guerra y fue antifascista y comunista, luego
renegado. La madre era de profunda vena católica, y
su padre militar y fascista, muy similar en muchos aspectos
al padre de Kafka.
En Friuli lucha contra los latinfundistas, y escribe Poesie
friulane y es expulsado de la docencia por un escándalo.
En 1950 llega a Roma donde conoce la mayor pobreza; allí
publica Ragazzi di vita, Una vita violenta y Ceneri di Gramsci.
En Roma participa en el guión de Las Noches de Cabiria
con Fellini, y en un filme con Bertolucci.
En 1961 después de la publicación de Poesia
in forma di rosa, fue proyectado en la Muestra Internacional
de cine de Venecia, Accatone, su opera prima, arte al que
llegaba después de haber colaborado con Fellini en
Notti di Cabiria, que mostraba una continuidad de inspiración,
y la muerte llegaba para Accattone como para Héctor
de Mamma Roma, como para Stracci de Ricotta presagiando la
desaparición de otra civilización fagocitada
por la expansión de la sociedad de consumo.
En 1964 El Evangelio según San Mateo le permite el
paso hacia un mundo más mítico y alegórico,
y ofrece entonces Edipo Rey en el que se produce el castigo
casi deico que implica su trilogía El Decamerón,
Los Cuentos de Canterbury y Las mil y una noches que constituyen
la exaltación de un mundo anterior al pecado, de un
pasado casi mágico en el que la inocencia era todavía
un canto al cuerpo.Pero P. volvió a sumergirse en los
horrores del siglo XX ejemplificando en Saló el fascismo
, trasladando allí los relatos perversos del marqués
de Sade a un castillo del norte de Italia durante la efímera
república de Saló donde concluyera el régimen
de Mussolini, alegato en el que mostró como el sexo
se constituía en un instrumento de opresión.
Durante 20 años dominó la escena cultural, literaria
y cinematográfica italiana.
Evidentemente su obra ofrece en un primer momento el análisis
sobre la pluralidad de los fenómenos mientras que en
una segunda etapa ofrece una visión sintética
y seleccionadora de la ideología y los hechos. A esta
segunda instancia pertenecen los escritos periodísticos
, hilvanados como siempre con prosa lúcida y dura,
sin adornos que se mueven por esquemas, enumeraciones, contrastes,
paralelos y simetrías en humilde libertad estilística.
En los años 60 aparecen nuevas perspectivas filosófico
literarias como el estructuralismo, la fenomenología
que circulaban por Italia cambiando drásticamente el
panorama cultural post-bélico.
La crisis del neorealismo empujaba a los intelectuales italianos
a experimentar nuevas poéticas y nuevos lenguajes a
las que no permaneció ajeno Pasolini; sin embargo sostuvo
su anclaje en la realidad, convencido del rol fundamental
que los intelectuales podían y debían tener
en la sociedad en contradicción permanente entre su
actitud postmodernista de quien reconoce no tener lugar en
la Historia, y su combate por ocuparlo reclamando los valores
que otrora sostuvieran a su pueblo y a su país. Durante
ese mismo decenio había comenzado a producirse el fenómeno
que Pasolini denunciara como ardid de la sociedad capitalista
para lograr elevar el concepto de productividad sobre los
valores tradicionales. La antigua religión daba paso
a una fe en el consumo y el placer era confundido con una
liberación sexual impuesta por el mercado. De esta
manera el hombre-masa era organizado para producir, consumir
y hedonizar su vida como objeto también de consumo:
"Han abjurado de su propio modelo cultural, y el nuevo
modelo que intentan imitar no preve ni el alfabetismo ni la
rusticidad.", rescatando en la cultura la pureza del
pueblo campesino. Participa entonces en el periodismo.
El intenso deseo de renovación lo llevó al
cine considerado como el medio de comunicación más
inmediato y eficaz para dialogar con los jóvenes; era
también la manera de resistir a la cámara televisiva
No obstante estaba obligado a vivir en una realidad hostil,
por su "insoportable actitud personal de aceptar la fuga,
la renuncia y la indisponibilidad"; rechazó entonces
el camino del aislamiento y del silencio para elegir aquel
del compromiso y de la desmitificación, y para que
su voz alcanzara un mayor público escogió la
vía periodística ya que la poética o
la narrativa era insuficiente para aquella juventud que ya
casi no leía. Publica entonces convencidos y convincentes
artículos editados posteriormente como Las Bellas Banderas,
Cartas Luteranas, Los Escritos Corsarios y otros que aparecieron
en el Corriere della Sera.
La aparente contradicción de publicar en disímiles
órganos periodísticos adquiere coherencia porque
aquella Italia con diferentes condiciones histórico-
culturales , obligaba a que el intelectual empleara una nueva
estrategia, asumiera un distinto rol para no permanecer como
una voz no escuchada. Ataca así desde lo interno a
la sociedad utilizando sus mismas armas. Pasolini acepta el
desafío del poder, de ese mismo poder que lo había
marginado, procesado --sufrió 35 juicios-, recurriendo
a aquellos mismos medios con los que la sociedad de consumo
había fundado su consentimiento: la prensa, la televisión
y el cine. Así arremete: "Por cierto la destrucción
es aún más grave porque no encontramos restos
de casas y monumentos sino de valores, valores humanos y lo
que más importa, populares".
Estas líneas son de un artículo de 1975 pero
las polémicas, las acusaciones, las discusiones entorno
a él ya habían surgido cuando amonestara Contra
los cabellos largos a los jóvenes por un estilo que
para él no significaban libertad alguna sino simplemente
moda, como la de los jeans, como la del amor libre, como la
de la peligrosa comodidad. Era la pérdida de identidad
que denunciaba a un pueblo que había ensordecido por
el benessere, que empeñaba su futuro por las cuotas
de una heladera o del aire acondicionado. Mostraba la fuerza
de su corrosiva provocación señalando con dedo
inquisitorio al mundo juvenil, y también a la ambigua
y retrograda ideología.
Pasolini se daba cuenta de que el Poder lejos de escandalizarse
había terminado por absorber a estos jóvenes.
y aparece allí con nitidez su reflexión acerca
de la homologación cultural y social debida a la fuerza
del poder. Señala: "El ciclo se ha cumplido: El
poder ha absorbido la oposición y la ha hecho propia:
con diabólica habilidad la ha convertido en una moda
que si bien no puede llamarse fascista en el sentido clásico
de la palabra, es sin embargo de una extrema derecha real
(...)Las máscaras que adoptan(...)recrean lo que ellos
verbalmente han condenado siempre. Han aparecido las viejas
caras de curas, de oficiales, de empleados serviles,...El
aislamiento en que se han encerrado como en un ghetto reservado
a la juventud, los ha mantenido alejados de su insuprimible
realidad histórica, y esto ha implicado fatalmente
un retroceso".
En Desafío a los dirigentes de la TV de 1973 aparece
la más despiadada radiografía de los males de
la sociedad italiana de aquellos años en la que denunciaba
la muerte del mundo preindustrial con sus culturas regionales
por el advenimiento de una nueva sociedad consumística
y hedonística que imponía por los medios de
comunicación , valores efímeros: "El Fascismo
no ha podido limar el alma del pueblo italiano, el nuevo Fascismo
no sólo lo ha limado sino que lo ha herido, violado,
embrutecido para siempre"
Se iniciaba así el áspero y despiadado debate
sobre "el cambio antropológico del pueblo italiano"
concretado en Los italianos no son más aquellos ,artículo
que naciera como reflexión sobre el significado político
y social de la victoria del NO al referendum sobre el divorcio.
Concluye que ya no se perciben diferencias entre un ciudadano
fascista o un antifascista, ya que son cultural , psicológica
y físicamente confundibles.
Por supuesto la izquierda arremetió contra este genial
creador, pero sólo lo lastimó el rechazo de
Italo Calvino quien entendió que Pasolini defendiendo
valores ya declinados, añoraba en el supuesto crecimiento
de esta nueva Italia, la pequeña Italia: "que
los otros hayan pretendido no entenderme, lo entiendo, y es
natural. pero me maravillo que tú no hayas querido
entender .¿añorar la "italiecita"?
entonces no has leído uno solo de mis versos, no has
leído una sola línea de mis novelas, no has
visto ninguno de mis films, no sabes nada de mí!.la
pequeña italia es pequeño burguesa, fascista,
democristiana; es provincial y permanece al margen de la historia:
su cultura es un humanismo escolástico formal y vulgar.
quieres que añore esto?".
Agregaba en otro artículo siempre respondiendo a Italo
Calvino "ninguno de los jóvenes ha nacido para
ser fascista(...) Es una forma atroz de desesperación
y neurosis que empuja a un joven a semejante elección,
y quizás hubiera bastado una pequeña experiencia
en su vida, un simple encuentro para que su destino fuera
distinto"
Pero el papel de provocador, de perturbador de la pública
quietud, Pasolini lo asumió especialmente desde un
escenario de excepción: las páginas del Corriere
della Sera, el cuotidiano de la burguesía milanesa
el cual, recibiendo a Pasolini como huésped, violaba
por primera vez la moderación de la clase media italiana
de quien había sido el interprete tradicional.
Pasolini, aislado en su propia polémica soledad, galvanizó
por oposición, a todos los intelectuales italianos
mostrando obstinadamente su propia incompatibilidad cultural
y sicológica con el presente y su propia irreductibilidad
al rol de intelectual tradicional. De aquellas páginas
surge una estación de encendidos debates. Moravia,
el mencionado Calvino, Sciascia, Eco, Ginsburg, todos se ven
obligados a descender a la arena y cotejarse. Tres son las
batallas fundamentales del Pasolini de aquellos años,
tres los terrenos de enfrentamiento:
*El rechazo de la « mutación antropológica
italiana» y la denuncia de la conversión de la
histórica oposición entre fascismo y antifascismo
hacia el «común valor del consumo y de la consiguiente
tolerancia modernística de tipo americano»;
*La postura a favor de la vida que lo oponía al amplio
frente progresista comprometido, por toda Italia, en defensa
de la ley de reglamentación del aborto. En esta ocasión,
denunció la libertad heterosexual brindada por el nuevo
fascismo/consumismo, portadora de una intolerancia aún
más agresiva hacia las desviaciones sexuales e invitaba
a los Italianos para que discutieran sobre las diferentes
formas de copular antes que sobre las consecuencias de las
prácticas sexuales;
*La polémica contra la clase dirigente de aquel período-
la Democracia Cristiana- culpable de haber traicionado la
cultura y el humanismo de un país. Un país donde
había una vez «las luciérnagas y en donde
ahora las luciérnagas han desaparecido", donde
la civilización campesina y paleoindustrial ha sido
sustituida por una civilización que unifica el país
a través de idioma, gustos y consumos, pero lo degrada
culturalmente y lo traumatiza».
En esta última fase Pasolini viste el hábito
del poeta apocalíptico, predice la decadencia de la
sociedad política y civil italiana, lanza gritos de
alarma y de personal dolor, invoca la abolición de
la televisión y de la escuela obligatoria, invita a
la política activa, participa con escandalosa pasión.
La persuasiva y masiva televisión italiana impuso un
modelo no descripto sino actuado por héroes y heroínas
condicionando sobre modelos falsos una identidad que quedaba
escondida junto a la alegría sepultada por el pudor
de lo que consideraban inferior: su pequeña y gran
cultura
En una de sus intervenciones orales explicaba que su intención
era aclarar la diferencia entre progreso y desarrollo para
poder tomar conciencia de esta disociación y para que
ambos términos coincidieran.
Esa escisión le hizo adoptar la prensa como púlpito
y hablar contra el aborto que era un inicio o un punto de
llegada hacia la indiferencia de la vida humana, gestada en
un momento de inconsciencia de la libertad sexual. Por eso
también se le escuchó imprecar contra los actos
terroristas que apostrofaba como actos criminales, y contra
el partido democristiano que entonces gobernaba Italia en
un artículo titulado "El vacío del poder
en Italia" en el que señalaba que ese gobierno
había logrado aquello que no había alcanzado
el fascismo- período en el que el comportamiento estaba
disociado de la conciencia-, porque ahora la conciencia está
deformada. por los bienes superfluos, que se transformaron
en un hecho de corrupción.
Estos artículos lo llevaron al aislamiento y su indómito
coraje de presentar batallla, el deseo de sacudir, de golpear
sobre aquellos puntos que le parecían evidencias de
un cambio horrendo y radical del modo de pensar o de vivir
del pueblo italiano, encontraron sólo el silencio,
o peor aún la indiferencia. También la desilusión
le llegó por la insensibilidad de las nuevas generaciones,
la de los proletarios, de los marginados que habían
asumido como modelos a los hijos de la burguesía acomodada.
Habló luego de la criminalidad en Italia.
Su desesperación, el lamento por la muerte de una
sociedad decrépita fue mostrada en Saló o 120
jornadas de Sodoma, en la que ya no se podía distinguir
la víctimas de los victimarios ni la pureza de la vulgaridad,
un film que mostraba, que denunciaba al hombre convertido
en calidad de cosa. A distancia de veinte años, la
figura de P.P.P. es aún provocatoria y sigue suscitando
discusiones conservando la capacidad de escandalizarnos.
Pier Paolo Pasolini ha sido el incómodo testigo del
paso de una Italia campesina a una Italia capitalista. Nostálgico
y apasionado defensor de la Italia de los mil dialectos y
de las mil culturas, de la Italia del campo, de la vida parroquial,
de los partidos de balompié improvisados por doquiera,
él observaba con lúcida inteligencia las contradicciones
de un bienestar explosivo que, como un rodillo apisonador,
iba aplastando toda diversidad, nivelando toda distinción,
«omologando», como solía repetir, toda
individualidad cultural. Por eso eligió un lenguaje
que distorsionara la lengua común, y se expresó
con formas profanadoras, agresivas, escandalosas.
Cada salida editorial de Pasolini lograba encender polémicas
y debates que se alimentaban, además, por las denuncias
por ofensa a la moral pública. La muerte brutal detuvo
uno de sus momentos de más intensa actividad, cuando
acariciaba la idea de otro film. Por cierto que en aquella
fría alba de noviembre no moría solamente un
poeta, un escritor , un director pero se obligaba al silencio
a una de las voces más límpidas, plenas de coraje
y discutidas de la Italia contemporánea, una voz contradictoria,
polémica hasta la exasperación, con sus inevitables
errores de valoración pero al mismo tiempo una presencia
viva, estimulante, inteligente. Con Pasolini desaparecía
uno de los últimos descendientes de una clase intelectual
deseosa de medirse con la realidad político-social
de ese momento animado como estaba por una recóndita,
y antigua responsabilidad.
Pasolini fue el poeta de la calle de la noche, el poeta de
los caminos tortuosos, inventor de un lenguaje de ambigüedades
y mistificaciones y por ello cantó a la muerte: "Vengo
de tí y vuelvo a tí/sentimiento nacido con la
luz, con el calor/ bautizado cuando el vagido era alegría/......tú
me aislas/ me das la certeza de la vida/ sólo en la
hoguera juego la carta del fuego............"
El fenómeno expresivo de Pasolini es absolutamente
nuevo en la cultura occidental : su itinerario pansemiológico
a través de su muerte buscada , organizada y profetizada
es un lenguaje mudo de acción. No en vano había
escrito: "Libertad. Después de pensarlo he comprendido
que esta palabra no significa en el fondo más que la
libertad de elegir la muerte, pues la muerte verdadera reside
en no poder comunicar; la muerte es no ser comprendidos."
Llegamos al acmé de la tragedia en el momento en que
la muerte llega a consentir la catarsis colectiva para todo
el mundo intelectual italiano quien, a través del luto,
paga el sentido de culpa de haber percibido a Pasolini, de
todas maneras y en más de un sentido, como a un diferente.
A distancia de veinte años, sus textos literarios aparecen
densos de razonamientos mas muy avaros de imágenes.
En cambio su figura de intelectual no deja de aparecer emblemática.
En una Italia en donde el periodismo se uniforma cada día
más sobre temas genéricos y aburridos, una Italia
donde los intelectuales vuelven a encerrarse en el jardín
de la literatura, la desesperada vitalidad de Pasolini hace
falta
Su teatro de connotaciones clásicas, retoma el tema
de la angustia frente a una juventud que absorbe valores pisoteados
y superados frente a una vida de consumo . Luego llegó
Petróleo su póstuma, monumental e inconclusa
novela que llamó su "cruel testamento", y
en la que no participa el concepto moderno del término
sino que está ligado a la antigua alquimia.
Loca santidad a la manera de Artaud, fue capaz de inmolarse
con tal de que su voz se escuchara. Trashumanar es el término
con que se designa en el paraíso lo inefable de la
ascesis mística; Organizar es evidentemente su reverso
paródico. Pasolini comentó justamente a propósito
de uno de sus últimos libros de poemas: Trasumanar
e Organizzar "Yo no creo en las dialécticas ni
en las contradicciones sino en las puras oposiciones. No pretendo
transcribir aquí en forma poética lo inefable
que sólo la vida nos permite vivir y aprehender. Además
no siendo yo mismo ni un místico ni un santo, no tengo
la menor experiencia de lo que pueda ser el éxtasis.
pero me siento cada vez más fascinado por la alianza
ejemplar que pudieron realizar los santos más grandes
como San Pablo entre la vida activa y la vida contemplativa.
Y en esta doble faz de lo humano, en esta doble aspiración
de lo imaginario por encarnarse y replegarse, me esfuerzo
por captarlo a través de estas notas arrancadas a mi
vida diaria y a la historia."
Alberto Moravia su gran amigo, explica el crimen de Pasolini
como concretado por un ejecutor pero condenado a esa muerte
previamente por la burguesía que no soportó
ser fustigada por un transgresor de las normas morales de
esa clase.
Pasolini sabía que provocaba el escándalo dentro
de la burguesía, clase que concibió uno de los
movimientos más importantes del conservadorismo: el
fascismo. Cuestionador permanente de la sociedad de consumo,
acérrimo enemigo de la hipocresía, homosexual
confeso, marxista, católico anatemizado por el PC y
por la Iglesia católica fue un poeta en el profundo
sentido del término porque fue creador responsable
desde su lugar político en el mundo. Como él
mismo se definiera "una fuerza del pasado" y, "más
moderno que cualquier moderno". Nos queda su esperanza
pues auspició: "Serán los poetas un día,
in un futuro aprile, quienes salvarán el mundo"
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