Biografía
Giuseppe Ungaretti nació en Alejandría de Egipto en 1888 de padres italianos. Se trasladó a Paris en 1912 y permaneció en Francia hasta 1920. Luego se traslada a Roma ..
Vanguardia y Hermetismo
El carácter revolucinario que asumió la literatura a principios del siglo XX se evidenció con especial fuerza en la poesía italiana que se valió de un lenguaje antiliterario sin abandonos y sin esplendores...
Ungaretti en Italia:
El sentimiento del tiempo: 1933

Sentimento del tempo es la segunda etapa decisiva en la construcción poética de Ungaretti cuando depués de haber abandonado las viejas formas, reconstruye a su modo formas menos elementales...
Brasil y la guerra
Dolore, 1947

En el intervalo de tres lustros desde el Sentimento del tempo (1933-1947) Ungaretti experimenta en la prosa las figuras del Barroco en las traducciones de Góngora y de Shakeasperare, en nuevos virtuosisimos...
Parte 1

En su poesía cada palabra es un poema en sí mismo y cada blanco, cada silencio, una forma extrema de expresarse. Aproximarse a su obra es comprender una de las instancias esenciales del quehacer poético del siglo XX, es encontrar un espejo del siglo, las líneas de un dibujo trazadas junto con otros poetas como Pound, Eliot, Jorge Guillén, que elaboran una resolución poética poco común .Cada palabra ofrece esa contenida belleza que no deslumbra pero persuade lentamente, y se vuelve insustituible. Desde el inicio de su labor trabajó para rescatar las palabras de su enmohecimiento, y para ello se dirigió a lo esencial y alcanzó la brevedad después de un maduro proceso de decantación.Cuando Ungaretti recuerda su infancia y adolescencia en Alejandría, evoca con especial intensidad los relatos de su nodriza Ana, una croata que lo deslumbró con sus narraciones, y la música indefinible e indefinida que surgía de aquella tierra:

Ho udito, ora ci penso, questa malinconia dolcissima espressa nella cantilena del beduino.Il beduino ha un canto che si mescola a gridi fuggitivi di bestie partite da molteplici e interminabili luoghi, ai silenzi della luna altissima, a voli di lunghe ombre sul nuvolo solare, dopo il crepuscolo ondeggiante come per sempre sulla sabbia: é cantilena fatta d ´una sola parola, iterata all ´infinito:Uahed! Uahed!

Rememora con insistencia:

Ció che mi ha commosso, ció che avevo giá colto della poesia araba, che ha lasciato una traccia e senza nemmeno che lo volessi, e lo sapessi, nella mia poesia, non é di colore.No credo che la poesia araba sia una poesia di colore.É poesia di musica, non di colore.Quel vociare piano che torna, e torna e torna, nel canto arabo, mi colpiva. Nell´accompagnamento di un morto, quella sorta di sostanza monotona che a differenza quasi insensibilmente per quarti di tono, quel borbottio lento, quella scoperta di quanto potesse una persona commuoversi a un discorso dissimulato.In quel salmodiare s ´insediava il valore d´Essenza, e ne divenivo quasi inconsapelvomente consapevole.

Giuseppe Ungaretti nació en Egipto en 1888

Ci sono nato, in una notte, mi dissero, burrascosa.Credo che il tempo, per me, non avrá mai voglia di farsi buono.Ho vissuto in Egitto i primi vent ´anni, e mi sono diventati, in piú di vent´anni lontano, una bolla di sapone, una nuvoletta iridiscente con l´interna vaghezza di luoghi e di persone nel trattenuto dissolversi d ´un giuoco. Caritá finale della memoria

El desierto, la arena y el mar dejarán en Ungaretti el sentido de soledad y de esclavitud carnal que no se borrarán jamás de su vida ni de su poesía.

Pasó parte de su adolescencia y juventud en el París de los simbolistas donde descubre el gris, el valor de los grises, el encenderse y apagarse de los grises; en París descubre también las arquitectura que en Egipto no había conocido excepto el ardor, el viento, el fuego del sol. Su vejez se disolvió en viajes por el mundo dando conferencias para morir en Italia, en 1970. Su vida abarca ese medio siglo y Giuseppe Ungaretti ofrece un itinerario poético existencial a través de su obra- Vita di un uomo - con discursos a veces barrocos donde la tierra y el tiempo juegan como entropia. Vita di un uomo es especialmente la vida de su poesía, con sus altos y bajos, sus arrebatos y repliegues, sus vueltas y sus puntos de innovación. En esta trayectoria se encienden las experiencias de su imagen vital, germinadas por las estaciones que vivió: los exilios y las vueltas, los encuentros y las muertes con el carácter de la naturaleza leopardiana.

Vita di un uomo es el testimonio sincero y preciso de nuestro tiempo; su poética es el movimiento del sujeto que se sitúa en el lenguaje, y en ese movimiento robustece el lazo social ,y el intercambio se hace posible a través de esta condición de reflexión, de monólogo y diálogo. Se convierte en una forma necesaria que recorta un horizonte moral, ideológico, político, histórico. A través del lenguaje que posee y lo posee.

Su obra se ofrece desde el arrebato cósmico elaborado con humildad y percepción de la primera etapa a la injusticia del destino político y personal que lo despojan del abandono confiado y esperanzado ,y muestra la poética del padecimiento. La palabra surge entonces como el desesperado desgarro de una crisis agónica, y su poesía se vuelve acrisolada por el despojo de los anhelos. Quedará una persistencia de la pérdida. Por ello podemos marcar dos años como cruciales en el arco vital y poético de Giuseppe Ungaretti: 1936 su entrada en Brasil donde perderá el más grande de sus afectos, su hijo, y 1942 cuando vuelve a Italia que ha sido lastimada por la guerra, y con ella la pérdida de muchos de sus afectos. Por eso el Dolor aparece en 1947 cuando la palabra proclama el desgarro públicamente.

En 1916 en Udine, en plena guerra, se publicó un pequeño volumen de versos de un intelectual soldado de 25 años: Giuseppe Ungaretti, que llevaba el título de Il Porto Sepolto, destinado a jugar un rol protagónico en la historia de la poesía del siglo XX. Contenía el núcleo central Allegria dei naufragi que se convertiría después en Allegria , colección de poesías que son el fundamento de la poesía pura de Italia.

Este joven intelectual en contacto con la cultura italiana y francesa, rechaza por medio de ésta su primera obra, la tradición y en particular la literatura oratoria y estetizante, impulsado por la circunstancia histórica de la guerra como experiencia. Confiesa:

Ma fu durante la guerra, fu la vita mescolata all´enorme sofferenza della guerra, fu quel primitivismo, fu quello stato d´estrema lucidità e d´estrema passione a precisare nel mio animo la bontà della missione già intravista nelle lettere nostre. Se la parola fu nuda, se si fermava a ogni cadenza del ritmo, a ogni battito del cuore, e si isolava per momenti nella sua verità, era perchè in primo lugo l´uomo si sentiva uomo, religiosamente uomo, e quellla gli sembrava la rivoluzione che necessariamente dovesse in quelle circostanze storiche muoversi dalle parole.

En la extraordinaria ocasión biográfica de la guerra, el poeta sintió el ansia de revolucionar la palabra poética rompiendo el verso tradicional para reducirlo al ritmo de los diferentes estados de ánimo sustituyendo la rima por un juego de asonancias, redescubriendo la palabra como núcleo expresivo insustituible

La palabra pudo así condensar campos asociativos enriqueciéndose con el juego del aislamiento entre las pautas de silencio, o el acercamiento metafórico, o la identificación analógica: estos son los instrumentos fundamentales a través de los cuales se produce la revelación poética de Ungaretti.

La Allegría, su primera etapa poética, se caracteriza por un trabajo de aislamiento y de exaltación de la palabra , en sus valores fónicos y en el ritmo, así como en sus valores significantes y de intensidad emotiva. Esto también ocurre desde el punto de vista visual; son poesías muy breves, compuesta por versos también breves, a veces de una sola palabra, y construidas sobre una única imagen-frase en cuya respiración el poeta concentra emoción y sinceridad. Así los versos breves, a veces brevísimos, a menudo negados en su autonomía lírica, se sostienen en razón inversa a su brevedad física, permanecen suspendidos en un lentísimo tiempo de sílabas que constituye el relieve necesario otorgado a los elementos fundamentales del ritmo y del discurso: palabras-imágenes, sílabas insustituibles, iteraciones micro y macroestructurales. Descarna y reduce la estrofa a lo esencial que en su asimetría guarda la huella mnemónica de antiguas formas. La métrica tradicional aparece desarticulada, la estrofa se reduce a veces a un solo verso, y el verso frecuentemente a una sola palabra, o a un monosílabo semánticamente vacío El lenguaje deviene entonces metalenguaje por la experiencia que su lírica encarna y evoca. Reflexiona de esta manera sobre el redescubrimiento de los valores esenciales y simples de la vida ante la grandilocuencia retórica imperante en aquellos años.

La autenticidad de su expresión providencial en una cultura como la italiana, cargada de demasiada venerabilidad permite que su visión alcance la pureza de los elementos para encarnarse en imágenes netas y sacrables, y el lenguaje puede entonces y repetidamente aislar palabras elementales sobre las cuales apoya cada momento estróficamente articulable , que a su vez se proyectan sobre la naturaleza esencial-existencial de los actos expresados por los verbos. Ungaretti construye valores originarios y profundos en contraste con formas usadas en demasía, e inertes.

En esta primera etapa la lengua utilizada por Ungaretti es una lengua de carácter oral, cotidiana, la lengua de todos los hombres y de todos los días que logra significativa vibrante por la extraordinaria tensión con que es pronunciada. La fascinación que pueden ejercer las imágenes poéticas nacen asimismo de su buscada y refinada pobreza, y la métrica está confiada casi exclusivamente al ritmo interno de las palabras, ritmo que resalta por el silencio del espacio blanco

La poesía se vuelve un significante diferente pues es el mismo lector quien debe otorgar el ritmo que personalmente siente y que le otorga un significante personal, pues es una poesía que necesita de la voz para ser escuchada por quien la dice, que así descubre su propio poema. Liberación pues del discurso poético, de la discursividad lógica y de la métrica obligada, abolición de la puntuación, acercamiento inédito de imágenes que ubica en el centro focal del discurso lírico, utilización del repertorio icónico, abolición de nexos y simplificación de la sintaxis hasta la casi total eliminación de módulos hipotácticos e insistencia sobre las elipsis. Arranca a las palabras su esencia secreta, las hace jugar apuntando a sus raíces para alcanzar el grito suspendido, la magia que las palabras consienten para otorgar libertad a sus versos donde pone en juego su experiencia aquilatada. En definitiva un malabarismo de palabras que le consienten la felicidad.

Allegría marca la primera etapa hecha de ardores y de esperanzas en la que aparece autobiográficamente su estada en la juventud y en París. En esta etapa poética Ungaretti se convierte en un juglar del yo y dice exultante

mi tramuto/ in volo di nubi, o Mi desto in un bagno/ di care cose consuete.