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La lectura de las circunstancias del Horror durante este
siglo XX y de su testimonio en la literatura, en circunstancias
en que el arte abandona la imitación para convertirse
en proyección de lo percibido y lo deseado, se hace
cargo del enigma del Mal ofreciendo una figura rebelde de
la subjetividad en la que se entreteje de manera compleja
y densa, los temas de lo maligno como fuerza del destino,
y el cuestionamiento del orden establecido en nombre de un
principio de anarquía.
Sade nos dice que en la médula de todo deseo hay una
parte atroz que es la del goce inhumano, así como en
la médula del vínculo social hay una virtualidad
criminal hablando así de toda nuestra época
: violaciones, torturas, crímenes, desesperación,
y el sujeto que no apela nada más que a la inminencia
de lo horrible.Su obra es helada y aleja las tentaciones a
través del horror, que salva por medio de la dialéctica
ensanchada a nivel de las contradicciones. La dialéctica
de Sade es simple, es la de la virtud y el vicio, cuando la
virtud es derrotada y aparece el mal , es lo nos queda de
Dios. Si bien Sade pertenece al materialismo, él lo
convierte en desgarrado, y presa de sus demonios.
Desde lo polémico desterritorializa la moral para
territorializar la pornografía en forma de degradación
perversa, Perturba a la razón, y la razón lo
encarcela. Desenmascara así al hombre del siglo XVIII
y erige un catálogo de perversiones humanas. y entonces
el castillo de las 120 jornadas en Saló muestra las
dependencias que Pasolini concibió en el nazismo y
fascismo. Razona contra la razón como la actitud asumida
más tarde por Apollinaire, por la Literatura salvaje
de los años 70 de Italia.
De manera semejante los monstruos de Goya se divierten burlonamente
pues no es lo fantástico exterior sino lo fantástico
proyectado desde el interior que nos liga al prójimo.
Los seres prefieren transformarse en objetos para no ser violados,
sino tomados como objetos. La naturaleza readquiere su cetro,
una naturaleza no roussoniana sino aquella que mata para vivir.
La única regla de conducta es la elección que
concede goce sin considerar lo que piense el otro: el más
grande dolor de los otros cuenta menos que el placer personal.
Por estas circunstancias es que en esta consideración
participa el Poder porque como categoría social puede
hacer uso de los más débiles. Fundar la soberanía
sobre un poder que trasciende la negación, una nueva
escala de valores en cuya cúspide está el crimen.
Señala Bataille que: "El mal en la medida que
traduce la atracción hacia la muerte, ante la que es
un desafío como lo es en todas las formas de erotismo,
no es por otra parte jamás objetivo más que
de una condena ambigua" Se puede decir que la sociedad
no está compuesta por individuos sino por objetos,
y sistemas de fuerzas. Contra los impulsos debilitadores,
y apoyando la destrucción extrae la verdadera energía.
Entendemos por qué el lector ideal de Sade fuera Charles
Baudelaire, y también Niestzche, Apollinaire, Breton.
Actualmente la razón moderna vuelve a lo reprimido
que es en el fondo un retorno a lo trágico, y ese retorno
será significado por la literatura. Sade, Dostoiewsky
ponen en escena el enigma resistente del Mal tal como se propone
en un mundo en que la concepción cristiana ha desertado
en gran medida, y que ve la reiteración de un sujeto
culpable sin un dios a cuyos pies pueda declarar su culpabilidad,
paradoja que habrá de recoger Freud con su pulsión
de muerte.
El Horror está contra la falsa y burguesa situación
de Bondad en un mundo sensible y agradable, contra la falsa
indignación de los crímenes cometidos que lleva
a una literatura mortal, sin futuro mientras que el Horror
busca la verdadera inmortalidad. El Horror es una violencia
sorda, estática, es un secreto de quien ha decidido
cumplirlo, y al hacerlo rompe con su propio pacto, que lo
conecta nuevamente con la vida. El Horror abre una puerta
a un mundo oscuro hecho de misterio y de magia, de reflexión
para exorcizar los miedos más recónditos que
el mundo contemporáneo está en grado de suscitar
en nuestro subconsciente .La cultura del horror es reconocida
ya como territorio legítimo de indagación y
debate.
Nuestra civilización ha llegado a un punto en el que
la destrucción y la muerte se han vuelto fascinantes.
El horror inspira miedo, impotencia, y la neutralidad a la
que queda expuesto el ser incapaz de sostener sus sueños,
de tender puentes de la nada hacia el tiempo, y del tiempo
hacia la eternidad, especialmente aquel Horror que nace de
la ausencia de amor, de la necesidad de rechazar y de odiar
el amor. La idea de Dios se convierte en su ausencia, el concepto
de libertad se identifica con el de transgresión, y
el erotismo se pone en evidencia ante la imposibilidad de
comunicación, y es entonces cuando los móviles
del hombre busca el erotismo del dolor, la muerte, y la idea
de trascendencia. Se provoca así la angustia y la repugnancia
en un misticismo de horror, es la revelación, el éxtasis
y el vértigo del vacío. Nos han quitado el sentido
de la Historia y hemos pasado a una faz mítica. El
principio del Mal responde entonces a un desequilibrio y a
un vértigo, a un principio de complejidad y extrañeza,
a un principio de seducción y antagonismo. .No es un
principio de muerte sino de desunión. El Mal se ha
introducido en el arte ,y quiere mostrarse a través
de éste.
Ha resurgido un revival del nazismo, del exterminio y nos
han quitado las nociones fundamentales de la responsabilidad,
nos han impuesto la apatía de la indiferente obediencia.
La totalidad del sistema se mueve por inercia, y la liberación
afecta tanto al bien como al mal porque libera las costumbres
y los espíritus, pero libera también los crímenes
y las catástrofes. La liberación del derecho
y del placer provoca ineluctablemente el crimen. La literatura
es escritura y sublimación del horror y la angustia,
y si es cierto que hay algo podrido en el corazón de
Dinamarca como en el corazón de Hamlet que guarda duelo
por un padre asesinado y por un Dios mudo, el problema está
en saber qué respuestas son posibles una vez que hayamos
recusado el discurso de la catástrofe, y el discurso
del relativismo de valores detectando la necesidad de volcar
en el discurso estético el pathos que distingue en
el sucedáneo del mundo ,y al hacerlo señala
que las fantasías están en otra parte y que
el hombre es el actante de los horrores .El artificio del
arte tiene que ver con su contacto con la realidad: en la
desilusión esclarecedora.
Observamos en la evocación de los dos opuestos dioses
del Olimpo concebidos por los griegos, Apolo y Dionisios,
cómo en Dionisios la embriaguez elimina las trabas
de los límites ordinarios en el desborde porque es
el hastío de la realidad, y el deseo precipita hacia
la muerte. La realidad o la verdad aparecen como horribles
mientras que las imágenes ayudan a soportar las vida
porque son sublimes y sojuzgan lo horrible. De Prometeo a
Edipo aparece la gesta de la disputa y debate alrededor de
una guerra del Ser y en el Ser, ya anunciada en el sujeto
bíblico Caín .Durante siglos nuestro pensamiento
estuvo regido por esta teología cristiana que apunta
a la condena eterna en diálogo con la filosofía
griega.
El pensamiento griego se constituyó como un polo trágico,
de manera dramática y dialógica del horror y
del exceso, y por el otro el polo ético que tiene su
fundamento en el espacio político de las reglas y los
límites entre lo humano y lo inhumano .Apolo y Dionisios
son las dos divinidades del arte que despiertan según
Nietzsche , la idea de antagonismo, dos instintos que marchan
parejos en una guerra declarada; el uno titánico, el
otro bárbaro, desmesurado pero ambos dominando el alma
humana y organizando la tragedia. La tragedia por ello no
es el reconocimiento o el descubrimiento del mal sino el lugar
de la queja, de la querella por el debate librado entre los
humanos frente a una potencia más antigua, a una concepción
del Ser que obliga al hombre a reconocerse vasallo de una
maldad inmemorial. El pensamiento griego se libra en el seno
del Ser en un diálogo con los dioses del Olimpo, concebidos
como sus semejantes en el desenfreno, el dolor ,y los delirios,
mientras que la estatuaria es la celebración de lo
divino por parte de los mortales.* En la tragedia helena el
hombre desaparece ante la irrupción del mal legando
un campo que sirve como exorcismo para el sobreviviente. Imprecaban
a los dioses de la Mitología sus impotencias, sus delirios.
La tragedia griega elabora y muestra conflictos que están
en el hombre y que la cultura aristotélica posteriormente
cubrió, acalló ,y que en nuestra civilización
en momentos de crisis, reaparecen, estallan, emergen. "Estas
cosas no ocurrieron jamás, pero están siempre",
dijo Salustio acerca de la mitología griega que relata
de alguna manera la infancia de la humanidad con normas y
formas elementales de la vida.
El mito es así fundación de vida, es esquema
atemporal reproduciendo las líneas de la inconciencia
en narración concatenada con la inmediatez de imágenes
del sueño. De materia humana muerta se transforma en
materia viva: bestias , hombres, objetos que se construyen
y que generan monstruos ,seres alados, toros rubios que vuelan,
islas mágicas, raptos. Preguntas sobre el destino con
sacrificios y honores a los dioses exhuberantes y triunfantes,
y así el bien y el mal son divinizados. Locuras de
amor y desesperación. En la época más
feliz de los griegos surge el mito trágico para ensayar
sus fuerzas contra el enemigo ,pues hay en el mito la necesidad
de mostrar lo horrible, la representación del horror,
de la crueldad, del misterio, del vacío que yace en
el fondo de las cosas .Metamorfosis que muestra el carácter
fatal de la realidad en lo irreversible, en la mezcla de miel
y sangre ,de adversarios y amigos, de princesas terrestres
y reinas divinas, de naves que llegan y parten en red de engaños
que llevan a muertes, a diferencia de los personajes de la
novela vinculados cada vez a un solo gesto. Pero en exaltación
de un mundo anterior al pecado, las figuras del mito viven
muchas vidas y muchas cada una de estas vidas y de estas muertes
están presentes las otras, que resuenan .El mito tiñe
a la cultura de fuerza natural y creativa, quizás es
sólo una narración que se puede entender contándola,
una red que se deposita sobre el mundo. Dos tipos de relaciones
existen entre los dioses y los hombres a través de
la convivencia y el estupro ; la tercera es la indiferencia
mientras que el placer lo brinda el amor entre los jóvenes.
El dios es resplandeciente y grandioso en la justificación
estética de la vida que es irrepetible e irreparable,
pues los dioses eran todo aquello que alejaba la sensación
media de vivir, y las relaciones entre dioses asumen la misma
pasión que entre hija y padre, entre siervo y patrón,
entre amado y amante, entre esposo y esposa.; no es la vida
como continuidad vegetativa. Esposos y nupcias, y trabando
todo sibilas, ninfas, ericnias ,sirenas en potencia de abstracción
contra el enciclopedismo épico. Lo trágico son
también los malos entendidos que provocan tensión
entre asesinato y sacrificio como oscilación entre
el suicidio y la ceremonia nupcial, la visión plena
del éxtasis del mártir torturado, como concluyera
Nietzsche.
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