Biografía
Cenizas de Gramsci
La obra como discurso político
La lengua usada hoy según Piier Paolo Pasolini
Panorama político y social de Italia después de la guerra
Pier Paolo Pasolini Poeta: Su vida, su obra poética
Pier Paolo Pasolini Dramaturgo:
La escritura del Horror en Affabulazione
Su obra como dramaturgo
Pier Paolo Pasolini Periodista:
Acción y palabra
El discurso político: polémica y denuncia
El rol intelectual del periodista

Cenizas de Gramsci
De Pier Paolo Pasolini - Prólogo y traducción Elena Tardonato Faliere

Prólogo

Resulta difícil reducir un texto desde el análisis, sólo a sus efectos de sentido, de contenido porque se provoca el desafío de una escritura y el gesto de la lectura implica el de la escritura, es un gesto desdoblado. Nuestra lectura intenta pues penetrar los textos de Pasolini de carácter periodístico, escudriñarlos para reescribirlos. Un texto esconde la ley de su composición, la regla de su juego que permanece además imperceptible. El ocultamiento del texto, su secreto, el enigma de su escritura es no mostrar su tejido, su tela que se regenera tras la huella cortante, en la decisión de cada lectura. Al leer añadimos, bordamos siguiendo el hilo dado, unimos lectura y escritura, escribimos al leer lo escrito, acoplamos la lectura a la escritura, a la huella escrita.

El límite entre exterior e interior es separado por la memoria que re-produce la presencia, los hechos, lo acontecido en el exterior, y el exterior se concreta como movimiento de la verdad. Justamente el espacio de la escritura, de esta escritura, se abre en el movimiento de esa suplencia pues el exterior está en el trabajo de la memoria, de la reconstrucción de los hechos, significante de un significante.

Debemos considerar las circunstancias históricas que hicieron emerger estas páginas ya que este enfoque gira hacia un escritor reconocido por su contemporaneidad en los hechos que tendrían repercusión y relevancia más tarde , marcando con ello la problemática de la verdad que estas páginas plantean. Su posicionamiento frente a circunstancias históricas conocidas- su actitud ante el post fascismo- marcan indudablemente la individualidad que aparece desde lo autobiográfico, y que en las situaciones señaladas se definen contra el Poder que en ese momento regía, y lo destaca como Contrapoder pues narra desde el lugar del testimonio histórico , como testigo de lo que ocurría durante el transcurso de su vidas. Su actitud rompe con las generaciones herederas de una historia elaborada, pues entiende la historia como testimonio.

La historia cuenta, asevera, no significa. En épocas en las que se pretendía continuar con el neofascismo Pasolini significó su época en cuanto inquirió los porqués, los cómos de lo que había acontecido, y enseñó a escuchar los silencios de las versiones oficiales cuyo discurso expone el juego de controles signado por lo decible, y donde son narrados los hechos que merecen ser dignos de la Memoria. Por ello sus escritos se convierten en documentos privilegiados. Trató de proteger esa Memoria que si bien trama su relato a través del saber histórico, también escucha el rumor como crédito legitimado, la versión histórica de los hechos desde el sujeto, y la versión anónima desde la institución cuya verdad expulsa la realidad para ofrecer la producción de lo real. La obra es así también el espacio único y posible de la Memoria, y en el destino de este escritor se convierte, en el sentido de su Muerte, representante de alguna manera de su tiempo con la que quiso ser borrado u ocultado.

En la nueva lectura de la literatura en la que entendemos participa este periodismo de características tan especiales no aparece ni la retórica ni la mitológica, surge con la fuerza que le otorga la necesidad de una verdad no dicha o escondida, y conlleva el carácter de investigación , denuncia y actualidad, especialmente en aquellos hechos que por haber adquirido notoriedad pública ,trascienden el ámbito privado, que en la Argentina se genera especialmente en la traumática experiencia de periodistas en la denominada guerra sucia de las décadas del 70 y del 80.

Este periodismo casi una variante de la crónica y del informe ,se preocupa por la forma literaria pero su esmero no reside tanto en ésta sino en contactactarse con los medios masivos. Amar Sanchez en su estudio sobre Rodolfo Walsh, distingue el periodismo como relato narrativo no-ficcional por el aporte de documentación, testimonios y grabaciones, que posibilitan el acercamiento a la verdad de los hechos, a la verdad enmarcada en términos de delito, verdad, justicia y no a la realidad, no a la transcripción de los hechos llegando a cuestionar la credibilidad de las otras versiones; y esta ensayista rechaza inclusive el concepto de verosimilitud. Pero para ello, este periodismo elimina la distancia, la objetividad y la neutralidad y recurre a tropos literarios para suponer la voz de los otros, de los ausentes, y de esta manera el sujeto involucrado no desaparece y sí la neutralidad proponiendo una nueva salida contra el dominio. Reafirma en alguna instancia la literatura épica para impedir el olvido .Es allí justamente donde según Amar Sánchez, participa la técnica de ficción que lleva los puntos de vista para ofrecer el ángulo de referencia y asentar las dudas de pensar el lenguaje como pura transparencia, pues aquí está organizado con una intención y una habilidad literaria, que por otra parte la crítica define como género impuro. No obstante según la misma autora, este estilo no permite el olvido porque lo político entra a través de la denuncia que queda identificada con la firma y responsabilidad del narrador, quien busca y desafía al lector para ofrecerle el registro reconstruído en un nuevo montaje. No es lo real sino la realidad de los hechos. El relato testimonial se convierte en historia, y el lector encuentra que el periodista es también un interlocutor.

Pasolini es un hombre contingente que en la cotidianeidad, demanda. Hay en su discurso un sentido de vida opuesto a discursos totalizantes en el que se rescata el Recuerdo individual en oposición a la Memoria colectiva institucionalmente promovida; es el emergente de lo individual que vuelve a aparecer y rescata las diferencias. En efecto la individualidad y la voluntad testimonial sellan el carácter autobiográfico que tienen sus escritos porque se sitúan en el mundo de modo activo, como parte de una colectividad, no para explicarse a los demás sino para explicar el mundo en que vivió. Brinda de esta manera la lectura de una época que se convierte en un texto histórico , en el texto informativo de hechos intencionalmente escondidos. Una historia no se completa nunca pero puede adquirir sentido por sus experiencias pues hubo en ellos deseo de otorgar sentido a la vida porque sus escritos se resignifican por el aporte biográfico.

Debería ser instalado como símbolo de un momento histórico desde su lugar y con la lengua de su espacio, con la vigencia en lo mediato y la rebeldía en lo inmediato. Es lector de una época, y nosotros a través de la claridad de su eco, nos convertimos en lectores de lectores, perspectiva de una perspectiva que nos hace percibir los hechos históricos como la genealogía que traza la singularidad de los sucesos, y reencuentra las distintas escenas en las que estos sucesos emergen o se ausentan.

Reconstruyó el presente a través del lenguaje como proceso vivo de un sistema creativo empleado en el relato ficcional o no ficcional ya que en ambos campos escribió, y que en ambos casos no se sustraen de ser literatura y de ser también política, pues el tiempo en el que se inscribe la no ficción es el inmediato, la cotidianeidad mientras que la ficción se inscribe en el tiempo, pero en ambas situaciones alcanzan a instalar la capacidad de observación que permite esbozar una perspectiva hacia lo mediato en la obra de ficción pues describe el mapa ideológico preparado para el futuro, que hace distinguirlo como profeta visionario.

La obra no ficcional de este escritor se ubica en el dominio de lo público pergeñada desde lo privado, marcando el tiempo de la propia contemporaneidad, y encierra la preocupación de que la verdad no se mantenga oculta. Surge así la Violencia como modo racional, implementada sistemáticamente, que resignifica estas páginas porque establece fuerzas en juego que se confrontan, y en la discontinuidad de la historia , es necesario desocultar, y no se sorprende ante el azar histórico sino que lo golpea con el testimonio en el momento en que la violencia aparece. Fuerzas que no marcan un destino sino que están siempre en juego, fuerzas aleatorias y singulares del hecho en la instancia de la dominación.

Este poeta, ensayista, periodista, director cinematográfico y esencialmente poeta, fue un genuino producto de su época radicalmente disconforme con ella ,y consigo mismo. El objetivo de este trabajo, de esta búsqueda sobre sus escritos periodísticos sobre los que mucho no se ha investigado, es mostrar cuánto queda por meditar sobre Pasolini . Toda su obra es un grito largamente articulado con una profunda reflexión civil, una autoindagatoria que en la mayoría de los casos no aporta la respuesta que la realidad espera, pero que las inquiere, las discute y esencialmente las busca.

Moravia dijo de él: "Pasolini es el más grande poeta italiano de esta segunda mitad del siglo, vivió un período desastroso de Italia, la guerra y paradójicamente la revolución industrial que atraía a las ciudades gente del campo, y que forman las dos vertientes principales en la poesía de Pasolini la patria desvastada, postrada, humillada, y la nostalgia de la cultura campesina. La poesía de Pasolini viene desde lejos de Dante, de Petrarca y utiliza el terceto de Dante, que lo convierte en un poeta actual y antiguo. Por ello Las Cenizas de Gramsci ponen de relieve un mundo que desaparece y otro que va mostrando por primera vez, el rostro .Era de alguna manera decir que estaba surgiendo otra violencia, que actuaría contra el hombre"

En la entrevista que Pier Paolo Pasolini mantuviera con Jean Duflot, de la que extraemos los puntos más importantes, el poeta dice: "Nací en 1922, en Bolonia (...) en una familia típicamente representativa de la sociedad italiana,(...)Mi padre descendía de una antigua familia noble de Romagna; mi madre por el contrario era de una familia de campesinos friulanos que alcanzaron poco a poco la condición de pequeños burgueses. Desde mi más tierna edad hicieron de mí un nómade, mi infancia fue una larga serie de traslados. Sentí un gran amor por mi madre. su presencia, su forma de ser, de hablar, su discreción y su dulzura subyugaron toda mi infancia. Por mi padre he sentido una amalgama de sentimientos contradictorios(...).mi padre era oficial de carrera y su mentalidad nacionalista, su estilo de hombre de derecha le habían hecho posible la aceptación del fascismo. Por lo tanto no he conocido el fascismo de la misma manera que la generación precedente. La sociedad fascista en la que vivía la aceptaba ingenuamente, imaginando apenas que pudiera existir otra. De lo que sufrí fue, a la edad en que comencé a formarme una cultura, a leer los primeros libros, al advertir con cuanta indiferencia general, con qué oficial desprecio era considerada la cultura. Cualquier cosa que descubriera y amara era tenida en silencio, o hábilmente puesta en el anuncio de los fascistas: Rimbaud, los poetas simbolistas, los herméticos, los grandes autores dramáticos...Mi reacción por lo que se refiere al fascismo se manifestó entonces a través de una pasión por toda una cultura que pasaba por el silencio. También en los cineclubes de la universidad fascista de entonces, iniciaba ingenuamente discusiones literarias o artísticas que eran inconcebibles. De esta manera, más que fascismo violento, aquél de los asesinos políticos, ha sido más bien un fascismo estúpido e inculto aquél que primeramente descubrí. Más cultural que político era mi antifascismo de adolescente.

Fui al partido Comunista durante casi un año, en el 47-48.La orientación siempre más stalinista de Togliatti, esta mezcla de autoritarismo y de paternalismo sofocante, no me parecía agilizar la expansión de las grandes esperanzas postbélicas...Eran los tiempos en que intelectuales como Vittorini podían aún establecer el diálogo con el Estado mayor del Partido, los tiempos en que en Milán y en Florencia se publicaba la revista marxista Politecnico.(..)Esta actitud de rechazo del autoritarismo se lo puede considerar como el reflejo de una actitud más profunda, más íntima(...) Contemporáneamente en aquellos años 48-49 descubrí a Gramsci, que me ofrecía la posibilidad de hacer un balanza de mi situación personal. A través de Gramsci., la posición del intelectual pequeño burgués, la ubicaba ya entre el partido y las masas, como un verdadero perno de mediación entre las clases, y sobretodo verificaba sobre el plano teórico la importancia del mundo campesino en la perspectiva revolucionaria. La resonancia de la obra de Gramsci. fue para mí determinante."

El tiempo que ha transcurrido desde la muerte de Pier Paolo Pasolini- 2 de noviembre de 1975- no ha borrado su palabra y permanece su deseperada vitalidad que continúa interrogándonos acerca de nuestra responsabilidad civil, cultural y personal en un mundo de consumismo organizado.

Pasolini denunció el cambio antropológico ocurrido en Italia en aquellos años, cambio que hablaba de modificación de hábitos en Italia que después del boom económico había transformado su tradición por el consumismo, por el hedonismo, por la satisfacción inmediata, por la música extranjera impuesta por los mercados, por la droga, como ocurre con el personaje de Mamma Roma. Esta toma de posición fue radical si consideramos que en este período esta denuncia no se dirigía sólo a los hijos de burgueses sino a los nuevos fascistas.

Su despiadada requisitoria abrazaba también al subproletariado romano. Los jóvenes de este microcosmos inocente y primitivo que poblaron sus películas, Accatone, Mamma Roma, su narrativa ,Vita Violenta, Raggazzi di Vita, conformando el idilio de la corrupción, habían crecido alimentados por el odio, la impotencia y el vicio. Trágico descubrimiento que le mostraba que ese mundo tan amado, comprendido y defendido estaba en un estado de gradual e irreversible agonía. Sufrió la guerra y fue antifascista y comunista, luego renegado. La madre de profunda vena católica, y su padre militar y fascista, muy similar en muchos aspectos al padre de Kafka. En 1950 llega a Roma donde conoce la mayor pobreza; allí publica Ragazzi di vita,Una vita violenta y Ceneri di Gramsci.En Roma participa en el guión de Las Noches de Cabiria con Fellini, y en un filme con Bertolucci.

En 1964 El Evangelio según San Mateo le permite el paso hacia un mundo más mítico y alegórico, y ofrece entonces Edipo Rey en el que se produce el castigo casi deico que implica su trilogía El Decamerón,Los Cuentos de Canterbury y Las mil y una noches que constituyen la exaltación de un mundo anterior al pecado, de un pasado casi mágico en el que la inocencia era todavía un canto al cuerpo. Pero Pasolini volvió a sumergirse en los horrores del siglo XX ejemplificando en Saló al fascismo , trasladando allí los relatos perversos del marqués de Sade a un castillo del norte de Italia durante la efímera república de Saló donde concluyera el régimen de Mussolini, alegato en el que mostró como el sexo se constituía en un instrumento de opresión. Durante 20 años dominó la escena cultural, literaria y cinematográfica italiana.

Evidentemente su obra ofrece en un primer momento el análisis sobre la pluralidad de los fenómenos ,mientras que en una segunda etapa ofrece una visión sintética y seleccionadora de la ideología y los hechos. A esta segunda instancia pertenecen los escritos periodísticos , hilvanados como siempre con prosa lúcida y dura, sin adornos que se mueven por esquemas, enumeraciones, contrastes, paralelos y simetrías en humilde libertad estilística.

En los años 60 aparecen nuevas perspectivas filosófico literarias como el estructuralismo, la fenomenología que circulaban por Italia cambiando drásticamente el panorama cultural post bélico. La crisis del neorealismo empujaba a los intelectuales italianos a experimentar nuevas poéticas y nuevos lenguajes a las que no permaneció ajeno Pasolini; sin embargo sostuvo su anclaje en la realidad, convencido del rol fundamental que los intelectuales podían y debían tener en la sociedad en contradicción permanente entre su actitud postmodernista de quien reconoce no tener lugar en la Historia, y su combate por ocuparlo reclamando los valores que otrora sostuvieran a su pueblo y a su país. Durante ese mismo decenio había comenzado a producirse el fenómeno que Pasolini denunciara como ardid de la sociedad capitalista para lograr elevar el concepto de productividad sobre los valores tradicionales.

La antigua religión daba paso a una fe en el consumo y el placer era confundido con una liberación sexual impuesta por el mercado. De esta manera el hombre-masa era organizado para producir, consumir y hedonizar su vida como objeto también de consumo: "Han abjurado de su propio modelo cultural, y el nuevo modelo que intentan imitar no preve ni el alfabetismo ni la rusticidad.", rescatando en la cultura la pureza del pueblo campesino. Participa entonces en el periodismo.

El intenso deseo de renovación lo llevó al cine considerado como el medio de comunicación más inmediato y eficaz para dialogar con los jóvenes; era también la manera de resistir a la cámara televisiva No obstante estaba obligado a vivir en una realidad hostil, por su "insoportable actitud personal de aceptar la fuga, la renuncia y la indisponibilidad"; rechazó entonces el camino del aislamiento y del silencio para elegir aquél del compromiso y de la desmitificación, y para que su voz alcanzara un mayor público escogió la vía periodística ya que la poética o la narrativa eran insuficientes para aquella juventud que ya casi no leía. Publica entonces convencidos y convincentes artículos editados posteriormente como Las Bellas Banderas, Cartas Luteranas, Los Escritos Corsarios y otros que aparecieron en el Corriere della Sera

La aparente contradicción de publicar en disímiles órganos periodísticos adquiere coherencia porque aquella Italia con diferentes condiciones histórico- culturales , obligaba a que el intelectual empleara una nueva estrategia, asumiera un distinto rol para no permanecer como una voz no escuchada. Ataca así desde lo interno a la sociedad utilizando sus mismas armas. Pasolini acepta el desafío del poder, de ese mismo poder que lo había marginado, procesado- sufrió 35 juicios-, recurriendo a aquellos mismos medios con los que la sociedad de consumo había fundado su consentimiento: la prensa, la televisión y el cine. Así arremete: " Por cierto la destrucción es aún más grave porque no encontramos restos de casas y monumentos sino de valores, valores humanos y lo que más importa, populares"