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Resulta difícil reducir un texto desde el análisis,
sólo a sus efectos de sentido, de contenido porque
se provoca el desafío de una escritura y el gesto de
la lectura implica el de la escritura, es un gesto desdoblado.
Nuestra lectura intenta pues penetrar los textos de Pasolini
de carácter periodístico, escudriñarlos
para reescribirlos. Un texto esconde la ley de su composición,
la regla de su juego que permanece además imperceptible.
El ocultamiento del texto, su secreto, el enigma de su escritura
es no mostrar su tejido, su tela que se regenera tras la huella
cortante, en la decisión de cada lectura. Al leer añadimos,
bordamos siguiendo el hilo dado, unimos lectura y escritura,
escribimos al leer lo escrito, acoplamos la lectura a la escritura,
a la huella escrita.
El límite entre exterior e interior es separado por
la memoria que re-produce la presencia, los hechos, lo acontecido
en el exterior, y el exterior se concreta como movimiento
de la verdad. Justamente el espacio de la escritura, de esta
escritura, se abre en el movimiento de esa suplencia pues
el exterior está en el trabajo de la memoria, de la
reconstrucción de los hechos, significante de un significante.
Debemos considerar las circunstancias históricas que
hicieron emerger estas páginas ya que este enfoque
gira hacia un escritor reconocido por su contemporaneidad
en los hechos que tendrían repercusión y relevancia
más tarde , marcando con ello la problemática
de la verdad que estas páginas plantean. Su posicionamiento
frente a circunstancias históricas conocidas- su actitud
ante el post fascismo- marcan indudablemente la individualidad
que aparece desde lo autobiográfico, y que en las situaciones
señaladas se definen contra el Poder que en ese momento
regía, y lo destaca como Contrapoder pues narra desde
el lugar del testimonio histórico , como testigo de
lo que ocurría durante el transcurso de su vidas. Su
actitud rompe con las generaciones herederas de una historia
elaborada, pues entiende la historia como testimonio.
La historia cuenta, asevera, no significa. En épocas
en las que se pretendía continuar con el neofascismo
Pasolini significó su época en cuanto inquirió
los porqués, los cómos de lo que había
acontecido, y enseñó a escuchar los silencios
de las versiones oficiales cuyo discurso expone el juego de
controles signado por lo decible, y donde son narrados los
hechos que merecen ser dignos de la Memoria. Por ello sus
escritos se convierten en documentos privilegiados. Trató
de proteger esa Memoria que si bien trama su relato a través
del saber histórico, también escucha el rumor
como crédito legitimado, la versión histórica
de los hechos desde el sujeto, y la versión anónima
desde la institución cuya verdad expulsa la realidad
para ofrecer la producción de lo real. La obra es así
también el espacio único y posible de la Memoria,
y en el destino de este escritor se convierte, en el sentido
de su Muerte, representante de alguna manera de su tiempo
con la que quiso ser borrado u ocultado.
En la nueva lectura de la literatura en la que entendemos
participa este periodismo de características tan especiales
no aparece ni la retórica ni la mitológica,
surge con la fuerza que le otorga la necesidad de una verdad
no dicha o escondida, y conlleva el carácter de investigación
, denuncia y actualidad, especialmente en aquellos hechos
que por haber adquirido notoriedad pública ,trascienden
el ámbito privado, que en la Argentina se genera especialmente
en la traumática experiencia de periodistas en la denominada
guerra sucia de las décadas del 70 y del 80.
Este periodismo casi una variante de la crónica y
del informe ,se preocupa por la forma literaria pero su esmero
no reside tanto en ésta sino en contactactarse con
los medios masivos. Amar Sanchez en su estudio sobre Rodolfo
Walsh, distingue el periodismo como relato narrativo no-ficcional
por el aporte de documentación, testimonios y grabaciones,
que posibilitan el acercamiento a la verdad de los hechos,
a la verdad enmarcada en términos de delito, verdad,
justicia y no a la realidad, no a la transcripción
de los hechos llegando a cuestionar la credibilidad de las
otras versiones; y esta ensayista rechaza inclusive el concepto
de verosimilitud. Pero para ello, este periodismo elimina
la distancia, la objetividad y la neutralidad y recurre a
tropos literarios para suponer la voz de los otros, de los
ausentes, y de esta manera el sujeto involucrado no desaparece
y sí la neutralidad proponiendo una nueva salida contra
el dominio. Reafirma en alguna instancia la literatura épica
para impedir el olvido .Es allí justamente donde según
Amar Sánchez, participa la técnica de ficción
que lleva los puntos de vista para ofrecer el ángulo
de referencia y asentar las dudas de pensar el lenguaje como
pura transparencia, pues aquí está organizado
con una intención y una habilidad literaria, que por
otra parte la crítica define como género impuro.
No obstante según la misma autora, este estilo no permite
el olvido porque lo político entra a través
de la denuncia que queda identificada con la firma y responsabilidad
del narrador, quien busca y desafía al lector para
ofrecerle el registro reconstruído en un nuevo montaje.
No es lo real sino la realidad de los hechos. El relato testimonial
se convierte en historia, y el lector encuentra que el periodista
es también un interlocutor.
Pasolini es un hombre contingente que en la cotidianeidad,
demanda. Hay en su discurso un sentido de vida opuesto a discursos
totalizantes en el que se rescata el Recuerdo individual en
oposición a la Memoria colectiva institucionalmente
promovida; es el emergente de lo individual que vuelve a aparecer
y rescata las diferencias. En efecto la individualidad y la
voluntad testimonial sellan el carácter autobiográfico
que tienen sus escritos porque se sitúan en el mundo
de modo activo, como parte de una colectividad, no para explicarse
a los demás sino para explicar el mundo en que vivió.
Brinda de esta manera la lectura de una época que se
convierte en un texto histórico , en el texto informativo
de hechos intencionalmente escondidos. Una historia no se
completa nunca pero puede adquirir sentido por sus experiencias
pues hubo en ellos deseo de otorgar sentido a la vida porque
sus escritos se resignifican por el aporte biográfico.
Debería ser instalado como símbolo de un momento
histórico desde su lugar y con la lengua de su espacio,
con la vigencia en lo mediato y la rebeldía en lo inmediato.
Es lector de una época, y nosotros a través
de la claridad de su eco, nos convertimos en lectores de lectores,
perspectiva de una perspectiva que nos hace percibir los hechos
históricos como la genealogía que traza la singularidad
de los sucesos, y reencuentra las distintas escenas en las
que estos sucesos emergen o se ausentan.
Reconstruyó el presente a través del lenguaje
como proceso vivo de un sistema creativo empleado en el relato
ficcional o no ficcional ya que en ambos campos escribió,
y que en ambos casos no se sustraen de ser literatura y de
ser también política, pues el tiempo en el que
se inscribe la no ficción es el inmediato, la cotidianeidad
mientras que la ficción se inscribe en el tiempo, pero
en ambas situaciones alcanzan a instalar la capacidad de observación
que permite esbozar una perspectiva hacia lo mediato en la
obra de ficción pues describe el mapa ideológico
preparado para el futuro, que hace distinguirlo como profeta
visionario.
La obra no ficcional de este escritor se ubica en el dominio
de lo público pergeñada desde lo privado, marcando
el tiempo de la propia contemporaneidad, y encierra la preocupación
de que la verdad no se mantenga oculta. Surge así la
Violencia como modo racional, implementada sistemáticamente,
que resignifica estas páginas porque establece fuerzas
en juego que se confrontan, y en la discontinuidad de la historia
, es necesario desocultar, y no se sorprende ante el azar
histórico sino que lo golpea con el testimonio en el
momento en que la violencia aparece. Fuerzas que no marcan
un destino sino que están siempre en juego, fuerzas
aleatorias y singulares del hecho en la instancia de la dominación.
Este poeta, ensayista, periodista, director cinematográfico
y esencialmente poeta, fue un genuino producto de su época
radicalmente disconforme con ella ,y consigo mismo. El objetivo
de este trabajo, de esta búsqueda sobre sus escritos
periodísticos sobre los que mucho no se ha investigado,
es mostrar cuánto queda por meditar sobre Pasolini
. Toda su obra es un grito largamente articulado con una profunda
reflexión civil, una autoindagatoria que en la mayoría
de los casos no aporta la respuesta que la realidad espera,
pero que las inquiere, las discute y esencialmente las busca.
Moravia dijo de él: "Pasolini es el más
grande poeta italiano de esta segunda mitad del siglo, vivió
un período desastroso de Italia, la guerra y paradójicamente
la revolución industrial que atraía a las ciudades
gente del campo, y que forman las dos vertientes principales
en la poesía de Pasolini la patria desvastada, postrada,
humillada, y la nostalgia de la cultura campesina. La poesía
de Pasolini viene desde lejos de Dante, de Petrarca y utiliza
el terceto de Dante, que lo convierte en un poeta actual y
antiguo. Por ello Las Cenizas de Gramsci ponen de relieve
un mundo que desaparece y otro que va mostrando por primera
vez, el rostro .Era de alguna manera decir que estaba surgiendo
otra violencia, que actuaría contra el hombre"
En la entrevista que Pier Paolo Pasolini mantuviera con Jean
Duflot, de la que extraemos los puntos más importantes,
el poeta dice: "Nací en 1922, en Bolonia (...)
en una familia típicamente representativa de la sociedad
italiana,(...)Mi padre descendía de una antigua familia
noble de Romagna; mi madre por el contrario era de una familia
de campesinos friulanos que alcanzaron poco a poco la condición
de pequeños burgueses. Desde mi más tierna edad
hicieron de mí un nómade, mi infancia fue una
larga serie de traslados. Sentí un gran amor por mi
madre. su presencia, su forma de ser, de hablar, su discreción
y su dulzura subyugaron toda mi infancia. Por mi padre he
sentido una amalgama de sentimientos contradictorios(...).mi
padre era oficial de carrera y su mentalidad nacionalista,
su estilo de hombre de derecha le habían hecho posible
la aceptación del fascismo. Por lo tanto no he conocido
el fascismo de la misma manera que la generación precedente.
La sociedad fascista en la que vivía la aceptaba ingenuamente,
imaginando apenas que pudiera existir otra. De lo que sufrí
fue, a la edad en que comencé a formarme una cultura,
a leer los primeros libros, al advertir con cuanta indiferencia
general, con qué oficial desprecio era considerada
la cultura. Cualquier cosa que descubriera y amara era tenida
en silencio, o hábilmente puesta en el anuncio de los
fascistas: Rimbaud, los poetas simbolistas, los herméticos,
los grandes autores dramáticos...Mi reacción
por lo que se refiere al fascismo se manifestó entonces
a través de una pasión por toda una cultura
que pasaba por el silencio. También en los cineclubes
de la universidad fascista de entonces, iniciaba ingenuamente
discusiones literarias o artísticas que eran inconcebibles.
De esta manera, más que fascismo violento, aquél
de los asesinos políticos, ha sido más bien
un fascismo estúpido e inculto aquél que primeramente
descubrí. Más cultural que político era
mi antifascismo de adolescente.
Fui al partido Comunista durante casi un año, en el
47-48.La orientación siempre más stalinista
de Togliatti, esta mezcla de autoritarismo y de paternalismo
sofocante, no me parecía agilizar la expansión
de las grandes esperanzas postbélicas...Eran los tiempos
en que intelectuales como Vittorini podían aún
establecer el diálogo con el Estado mayor del Partido,
los tiempos en que en Milán y en Florencia se publicaba
la revista marxista Politecnico.(..)Esta actitud de rechazo
del autoritarismo se lo puede considerar como el reflejo de
una actitud más profunda, más íntima(...)
Contemporáneamente en aquellos años 48-49 descubrí
a Gramsci, que me ofrecía la posibilidad de hacer un
balanza de mi situación personal. A través de
Gramsci., la posición del intelectual pequeño
burgués, la ubicaba ya entre el partido y las masas,
como un verdadero perno de mediación entre las clases,
y sobretodo verificaba sobre el plano teórico la importancia
del mundo campesino en la perspectiva revolucionaria. La resonancia
de la obra de Gramsci. fue para mí determinante."
El tiempo que ha transcurrido desde la muerte de Pier Paolo
Pasolini- 2 de noviembre de 1975- no ha borrado su palabra
y permanece su deseperada vitalidad que continúa interrogándonos
acerca de nuestra responsabilidad civil, cultural y personal
en un mundo de consumismo organizado.
Pasolini denunció el cambio antropológico ocurrido
en Italia en aquellos años, cambio que hablaba de modificación
de hábitos en Italia que después del boom económico
había transformado su tradición por el consumismo,
por el hedonismo, por la satisfacción inmediata, por
la música extranjera impuesta por los mercados, por
la droga, como ocurre con el personaje de Mamma Roma. Esta
toma de posición fue radical si consideramos que en
este período esta denuncia no se dirigía sólo
a los hijos de burgueses sino a los nuevos fascistas.
Su despiadada requisitoria abrazaba también al subproletariado
romano. Los jóvenes de este microcosmos inocente y
primitivo que poblaron sus películas, Accatone, Mamma
Roma, su narrativa ,Vita Violenta, Raggazzi di Vita, conformando
el idilio de la corrupción, habían crecido alimentados
por el odio, la impotencia y el vicio. Trágico descubrimiento
que le mostraba que ese mundo tan amado, comprendido y defendido
estaba en un estado de gradual e irreversible agonía.
Sufrió la guerra y fue antifascista y comunista, luego
renegado. La madre de profunda vena católica, y su
padre militar y fascista, muy similar en muchos aspectos al
padre de Kafka. En 1950 llega a Roma donde conoce la mayor
pobreza; allí publica Ragazzi di vita,Una vita violenta
y Ceneri di Gramsci.En Roma participa en el guión de
Las Noches de Cabiria con Fellini, y en un filme con Bertolucci.
En 1964 El Evangelio según San Mateo le permite el
paso hacia un mundo más mítico y alegórico,
y ofrece entonces Edipo Rey en el que se produce el castigo
casi deico que implica su trilogía El Decamerón,Los
Cuentos de Canterbury y Las mil y una noches que constituyen
la exaltación de un mundo anterior al pecado, de un
pasado casi mágico en el que la inocencia era todavía
un canto al cuerpo. Pero Pasolini volvió a sumergirse
en los horrores del siglo XX ejemplificando en Saló
al fascismo , trasladando allí los relatos perversos
del marqués de Sade a un castillo del norte de Italia
durante la efímera república de Saló
donde concluyera el régimen de Mussolini, alegato en
el que mostró como el sexo se constituía en
un instrumento de opresión. Durante 20 años
dominó la escena cultural, literaria y cinematográfica
italiana.
Evidentemente su obra ofrece en un primer momento el análisis
sobre la pluralidad de los fenómenos ,mientras que
en una segunda etapa ofrece una visión sintética
y seleccionadora de la ideología y los hechos. A esta
segunda instancia pertenecen los escritos periodísticos
, hilvanados como siempre con prosa lúcida y dura,
sin adornos que se mueven por esquemas, enumeraciones, contrastes,
paralelos y simetrías en humilde libertad estilística.
En los años 60 aparecen nuevas perspectivas filosófico
literarias como el estructuralismo, la fenomenología
que circulaban por Italia cambiando drásticamente el
panorama cultural post bélico. La crisis del neorealismo
empujaba a los intelectuales italianos a experimentar nuevas
poéticas y nuevos lenguajes a las que no permaneció
ajeno Pasolini; sin embargo sostuvo su anclaje en la realidad,
convencido del rol fundamental que los intelectuales podían
y debían tener en la sociedad en contradicción
permanente entre su actitud postmodernista de quien reconoce
no tener lugar en la Historia, y su combate por ocuparlo reclamando
los valores que otrora sostuvieran a su pueblo y a su país.
Durante ese mismo decenio había comenzado a producirse
el fenómeno que Pasolini denunciara como ardid de la
sociedad capitalista para lograr elevar el concepto de productividad
sobre los valores tradicionales.
La antigua religión daba paso a una fe en el consumo
y el placer era confundido con una liberación sexual
impuesta por el mercado. De esta manera el hombre-masa era
organizado para producir, consumir y hedonizar su vida como
objeto también de consumo: "Han abjurado de su
propio modelo cultural, y el nuevo modelo que intentan imitar
no preve ni el alfabetismo ni la rusticidad.", rescatando
en la cultura la pureza del pueblo campesino. Participa entonces
en el periodismo.
El intenso deseo de renovación lo llevó al
cine considerado como el medio de comunicación más
inmediato y eficaz para dialogar con los jóvenes; era
también la manera de resistir a la cámara televisiva
No obstante estaba obligado a vivir en una realidad hostil,
por su "insoportable actitud personal de aceptar la fuga,
la renuncia y la indisponibilidad"; rechazó entonces
el camino del aislamiento y del silencio para elegir aquél
del compromiso y de la desmitificación, y para que
su voz alcanzara un mayor público escogió la
vía periodística ya que la poética o
la narrativa eran insuficientes para aquella juventud que
ya casi no leía. Publica entonces convencidos y convincentes
artículos editados posteriormente como Las Bellas Banderas,
Cartas Luteranas, Los Escritos Corsarios y otros que aparecieron
en el Corriere della Sera
La aparente contradicción de publicar en disímiles
órganos periodísticos adquiere coherencia porque
aquella Italia con diferentes condiciones histórico-
culturales , obligaba a que el intelectual empleara una nueva
estrategia, asumiera un distinto rol para no permanecer como
una voz no escuchada. Ataca así desde lo interno a
la sociedad utilizando sus mismas armas. Pasolini acepta el
desafío del poder, de ese mismo poder que lo había
marginado, procesado- sufrió 35 juicios-, recurriendo
a aquellos mismos medios con los que la sociedad de consumo
había fundado su consentimiento: la prensa, la televisión
y el cine. Así arremete: " Por cierto la destrucción
es aún más grave porque no encontramos restos
de casas y monumentos sino de valores, valores humanos y lo
que más importa, populares"
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